Sábado 2 de Julio – Buscandolo para vencer – Matinal para Jóvenes

Así ha dicho el Señor al pueblo de Israel: «Si ustedes me buscan, vivirán» (Amós 5: 4).

CONOCÍ A MARTÍN DESPUÉS DE SU CONVERSIÓN y no podía creer el hombre que había sido. Criado con sus abuelos, fue víctima de violencia y desde pequeño abuso. Eso lo llevó a tener un grado terrible de resentimientos y rencores que desencadenaron en una vida de violencia, drogas y delincuencia. Martín era conocido por ser el jefe de una pandilla terrible que hacía todo tipo de desmanes en su ciudad. Los tatuajes en sus brazos, pecho y espalda, evidenciaban una vida turbulenta y agitada. La policia conocia sus hechos delictivos, pero a falta de pruebas o testigos, siempre permanecieron en libertad.

Pero un día, cansado de esa vida, busqué a Dios. Su lucha más grande fue abandonar su adicción a las drogas; por personas que le mostraron amor cristiano, luchó y modificó la victoria. Pronto, fue notorio en todo su vecindario que Martin no tomaba, no consumía drogas y tampoco peleaba. Sus amigos de delincuencia casi no pueden creer el cambio que había ocurrido en él; Dios, que había comenzado su transformación, era ahora su mejor amigo.

En tiempos de Amos las diez tribus del norte de Israel vivían en una terrible apostasía. Amós, un humilde pastor de ovejas, fue llamado por Dios para amonestar al pueblo rebelde y de esta manera evitaran los juicios divinos que sus acciones merecían. Por esta razón, con voz suplicante a través de su profeta, Dios les dijo a los israelitas: «Si ustedes me buscan, vivirán», Era posible con Dios en el corazón, tener una vida diferente.

En tu caso, ¿sigues luchando contra el pecado? ¿Obtuviste la victoria sobre las tendencias heredadas y cultivadas? ¿Crees que no es posible tener una victoria total? Lee con atención: «Por medio del cultivo de los principios de justicia el hombre puede ganar la victoria sobre la predisposición al pecado. Si obedece la ley de Dios, sus sentidos no están distorsionados y deformados; sus facultades ya no serán pervertidas y desperdiciadas al ejercitarse en objetos que pueden alejarlo de Dios. Por medio de la gracia otorgada por el Cielo, las palabras. los pensamientos y las energías pueden ser purificados; se puede formar un carácter nuevo, y se puede vencer la degradación del pecado» (Elena G. White. Mente, carácter y personalidad , t. 1, p. 31).

Después de millas a años, el Señor sigue llamando a sus hijos al arrepentimiento. Aunque los israelitas no escucharon el mensaje de Amós, otros en la actualidad, como Martín, escucharon el tierno llamado de Jesús. Nosotros podemos cada día tener una vida triunfante sobre el pecado si tan solo buscamos a nuestro Salvador.

Radio Adventista

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