Sábado 23 de Octubre – Ha llegado el tiempo de los niños – Matinal para Damas 2021

“Los hijos que nos nacen son ricas bendiciones del Señor. Los hijos que nos nacen en la juventud son como flechas en manos de un guerrero” (Salmos 127:3, 4).

No podemos negar que parte de la fuerza de la iglesia se encuen­tra en los niños. Afirmo esto no solo con base en la cantidad de niños que supera a la membresía adulta en muchas de nuestras iglesias, sino también tomando en consideración la gran cantidad de dones y minis­terios que Dios ha depositado en ellos.

Con qué razón la sierva del Señor, Elena de White, declara que, en el fu­turo cercano, “el Espíritu de Dios descenderá sobre los niños y ellos harán en la proclamación de la verdad una labor que los obreros de mayor edad no podrán hacer” (El hogar cristiano, p. 425).

No debemos tener temor de que los niños desempeñen un papel protagónico en la proclamación del evangelio, pensando que son demasiado pequeños para realizar esta tarea, o aduciendo que por su naturaleza infantil no pueden ser tocados por el Espíritu Santo. “En las escenas finales de la historia de esta tierra, muchos de estos niños y jóvenes asombrarán a la gente por su testi­monio de la verdad, que darán con sencillez, pero con espíritu y poder. Se les habrá enseñado el temor de Jehová y su corazón habrá sido enternecido por un estudio cuidadoso de la Biblia, acompañado de oración” (ibíd.).

Por lo tan­to, a las familias y a la iglesia les concierne la sagrada tarea de preparar a los pequeños para que cumplan su misión evangélica. Esto puede ser a través de la provisión de espacios, programas y recursos preparados para ellos, donde pulan sus dones, desarrollen sus capacidades y sean inducidos a entregar su vida al Señor en su más tierna edad.

Las familias y las iglesias que reconocen esta tarea y asumen esta respon­sabilidad con seriedad están cumpliendo una encomienda sagrada: “No hay nada de mayor importancia que la educación de nuestros niños y jóvenes. La iglesia debe despertarse, y manifestar un profundo interés en esta obra; por­que ahora como nunca antes, Satanás y su hueste están determinados a alistar a la juventud bajo el negro estandarte que conduce a la ruina y a la muerte” (La educación cristiana, p. 151).

Los niños de la iglesia atendidos por adultos sabios y temerosos de Dios son “como flechas en manos de un guerrero”.

Radio Adventista

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