Sábado 17 de Diciembre – Jesús es Dios – Devocional para Jóvenes

En el principio ya existía la Palabra. La Palabra estaba con Dios, y Dios mismo era la Palabra. La Palabra estaba en el principio con Dios. Por ella fueron hechas todas las cosas. Sin ella nada fue hecho de lo que ha sido hecho (Juan 1: 1-3).

DESDE QUE ESTOY CASADO y tuve la oportunidad de hacerlo, hice pasar a los testigos a mi hogar para conversar y dialogar sobre las Escrituras. Admiro el trabajo misionero que realizan y la voluntad para salir de dos en dos, mientras la gente los critica, les cierra la puerta en la cara o los ignora. Nunca pierda su identidad en la manera de vestir: los caballeros lucen pantalón de vestir, corbata y un portafolios lleno de revistas. En el caso de las damas, su atuendo suele guardar los principios bíblicos de pudor y modestia.

Las veces que he tenido la oportunidad, les hablo de Jesus. Para ellos, Jesús no es Dios en el sentido estricto de la palabra. Sobre el versículo de hoy, su versión de la Biblia dice «la Palabra era un dios», mientras que en las demás versiones bíblicas dice: «El Verbo era Dios». Para mantener su sostenido, toman versículos aislados para negar la existencia eterna de Cristo y lo muestran como un ser creado.

Aunque mi esposa crea que pierdo el tiempo explicándoles los versículos de hoy, siempre lo hice porque su aserto contradice al primer mandamiento y porque los versículos de hoy muestran a Cristo como Dios. «El Verbo era Dios» es una sostenida tan contundente sobre el papel que desempeña Cristo en el cielo.

Si alguna vez conversas con ellos, no compartas la cita que escribiré a continuación, porque los Testimonios de Elena G. White son solo para los adventistas. Pero a través de la mensajera del Señor, es posible ratificar la divinidad de Jesús tal cual lo hacen las Escrituras.

Luego de comentar los versículos del día de hoy, ella escribió: «Las palabras pronunciadas acerca de esto son tan decisivas, que nadie debe quedar en la duda. Cristo era mucho Dios y en el sentido mas elevado. Era con Dios desde toda la eternidad, Dios, sobre todo, bendito para siempre. El Señor Jesucristo, el divino Hijo de Dios, existió desde la eternidad como una persona distinta, y sin embargo era uno con el Padre. Era la excelsa gloria del cielo. Era el Comandante de las inteligencias celestiales, y el homenaje de adoración de los ángeles era recibido por él con todo derecho» ( Mensajes selectos , t. 1, pp. 290-291).

Jesús es Dios. Juan, el discípulo amado, no podía escribirlo con más claridad. Aceptemos con gozo la gran realidad de que Dios vivió en este mundo.

Radio Adventista

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