Martes 19 de Julio – Un solo Dios – Devocional para Jóvenes

Las acciones del Señor contra ellos serán terribles, porque destruirá a todos los dioses de la tierra, y todas las naciones se inclinarán ante él, allí donde se encuentren (Sofonías 2: 11).

DESDE QUE EL PECADO ENTRÓ EN EL MUNDO, la adoración a Dios tuvo como rival la idolatría manifestada en una cantidad de dioses inventados por los hombres. «Desde el Nilo hasta el Éufrates, el antiguo habitante del Medio Oriente adoraba un elaborado panteón de dioses y diosas que se manifestaban en la naturaleza. En una tormenta estaba el dios de las tormentas; en la luz solar, el dios sol. Del mismo modo como la naturaleza no era pacífica, tampoco lo eran los dioses, a quienes se describía a menudo con atributos humanos: venganza, celos, inconsecuencia, pasión y violencia. De hecho, con frecuencia las descripciones que se hacían de ellos los mostraban peleando y matándose, y hasta violándose unos a otros» (Clifford Goldstein, El remanente , p. 31).

El pueblo de Israel, durante siglos, sintió gran admiración por el culto pagano. Aunque los israelitas sabían que las imágenes de oro, piedra o madera no eran dioses, y por ende su adoración tampoco era hacia un dios, sino a los demonios (Deut. 32:17), aun así, el culto era tan seductor y provocativo , que los profetas dedicaron gran parte de su ministerio para que el pueblo regrese a la verdadera adoración.

Si bien el tiempo ha pasado, la adoración a Dios continúa teniendo rivales. Hombres y mujeres se lanzan en la alocada ruta de la moda y malgastan fortunas para verse como sus ídolos. La música que se escucha en todo el mundo también cuenta con fanáticos y seguidores, que son capaces de dormir a la intemperie a fin de conseguir una entrada y escuchar a los intérpretes favoritos. Millones son los que se desvelan, y hasta discuten y pelean para imponer la idea de que su equipo deportivo preferido es el mejor.

Sí, también en la actualidad hay dioses que intentan apartar nuestra atención del Dios verdadero.

Pero, así como lo dijo Sofonías 630 años antes de la primera venida de Jesús, «las acciones del Señor contra ellos serán terribles, porque destruirá a todos los dioses de la tierra». Ni la moda (conservadora y liberal), ni la música (provocativa, rebelde, melódica y mundana), ni las competencias deportivas (semejantes a los rituales del Coliseo) formarán parte del reino eterno que Jesús instaurará al volver a este mundo.

Si, Dios nunca más volverá a tener rival en su adoración. Nunca más habrá quien desafíe la autoridad y el poder del Creador, Solo adoraremos a «Dios, que está sentado en el trono, y del Cordero» (Apoc. 7:10).

Radio Adventista

View all contributions by