Bernabé quería que los acompañara Juan, que también era conocido como Marcos, pero Pablo no estuvo de acuerdo porque Juan se había separado de ellos en Panfilia y no había trabajado con ellos (Hechos 15: 37-38).
EN EL LIBRO DE HECHOS SE CUENTA CÓMO PABLO, Bernabé y Marcos se unieron para llevar el mensaje de salvación a las afueras de Jerusalén. Pablo y Bernabé tenían una fibra espiritual robusta, pero el joven Marcos, cansado de las penurias y de la oposición que se suscitaba a cada paso, abandonaron los y regresaron a Jerusalén.
Tiempo más tarde, cuando Pablo se proponía iniciar su segundo viaje misionero, se suscitó un gran desacuerdo con Bernabé. «Bernabé estaba dispuesto a ir con Pablo, pero deseaba llevar a cabo a Marcos, quien había decidido de nuevo consagrarse al ministerio. Pablo se opuso a esto. “No le pareció bien llevar a cabo” a uno que durante su primer viaje los misioneros habían abandonado en tiempo de necesidad. No estaba inclinado a excusar la debilidad manifestada por Marcos al abandonar la obra en procura de la seguridad y las comodidades del hogar. Recalcaba que uno con tan poca fibra era inepto para un trabajo que requería paciencia, abnegación, valor, devoción, fe y disposición a sacrificar, si fuera necesario, hasta la vida misma» (Elena G. White, Los hechos de los apóstoles , p. … 166).
Como no lograron ponerse de acuerdo, Pablo inició su viaje con Silas, y Bernabé partió hacia Chipre con Marcos.
El libro de Hechos en las Escrituras no vuelve a tocar el tema, y podría surgir la pregunta en cualquier lector: ¿Qué pasó con Juan Marcos? ¿Volvió a abandonar su tarea, como lo suponía Pablo, o se dedicó al ministerio como lo creía Bernabé? Muchos años más tarde de este incidente, Pablo le escribió una carta a Timoteo diciéndole: «Toma a Marcos y tráelo contigo, porque me es útil para el ministerio» (2 Tim. 4:11). Bernabé tuvo razón. Marcos superó sus temores personales y trabajó por Cristo de tal forma, que finalmente hasta Pablo reconoció que era «útil para el ministerio».
¡Gracias a Dios que hay cristianos como Bernabé, dispuestos a dar una segunda oportunidad! Cuán importante es, que más allá de los errores que algunos manifiestan en la familia, en la iglesia o en el trabajo, podemos volver a confiar como lo hizo Bernabé. Es verdad que no todos cambian como lo hizo Marcos, y podemos chasquearnos al dar una segunda oportunidad. Pero, ¡qué difícil es para quienes se equivocaron y luego se esfuerzan por mejorar, sentir que nunca más se confía en ellos! Que Dios nos ayude a todos para manifestar el espíritu perdonador y piadoso de Bernabé.




