Viernes 22 de Julio – Hay algo difícil para Dios? – Matinal Adultos

«Jehová se le apareció a Abraham en el encinar de Mamre, estando él sentado a la puerta de su tienda, a la hora de más calor. Alzó los ojos y vio a tres varones que estaban junto a él». Génesis 18: 1-2

SI TUVIERAS QUE PEDIRLE A DIOS que hizo un milagro en tu vida, ¿cuál sería ese milagro?

Según nuestro texto de hoy, Abraham estaba sentado frente a su tienda a la hora más calurosa del día cuando recibió la visita de «tres varones». Eran mensajeros celestes, y uno de ellos, nada menos que el mismo Señor.

Para el momento de esta visita inusual, Abraham tenía unos cien años y Sara noventa (ver Gén. 17:17). Además, Sara nunca había concebido. No exageramos, por lo tanto, si decimos que, para fines de procreación, sus cuerpos estaban «muertos». Pero entonces uno de los visitantes hace un anuncio que desafía, no solo las leyes de la biología, sino también lógica toda humana: «De cierto volveré a ti el próximo año dice, y para entonces Sara, tu mujer, tendrá un hijo» ( Génesis 18: 10).

Mientras tanto, Sara estaba escuchando detrás de la puerta de la tienda y no puede evitar reírse para sus adentros: «¿Después que he envejecido tendré deleite, siendo también mi señor ya viejo?» (vers. 12). «Entonces Jehová dijo a Abraham: “¿Por qué se ha reído Sara? Pues dice: ¿Será cierto que he de dar a luz siendo ya vieja?’ ¿Acaso hay alguna cosa difícil para Dios? Al tiempo señalado volveré a ti, y para entonces Sara tendrá un hijo”» (vers. 13-14).

«¿Acaso hay alguna cosa difícil para Dios?» ¡Esta pregunta es tan apropiada hoy! La respuesta obvia es ¡por supuesto que no! Mi propuesta, por lo tanto, es que enfrentemos los desafíos de este día usando como punto de referencia la pregunta del Señor a Abraham y Sara: «¿Es este problema que tengo en mi trabajo tan difícil que Dios no lo pueda resolver?»; «¿Es tan complicada esta situación que estoy enfrentando en mi matrimonio que Dios no lo pueda arreglar?»; «¿Es esta enfermedad tan grave que Dios no la pueda sanar?».

¿Captas la idea? El punto es que Dios puede hacer el milagro por el que has estado orando, y lo puede hacer cuando él así lo desee –incluso hoy mismo- ¡porque nada es imposible para él!

¿Lo crees?

Por cierto, volviendo a la experiencia de Abraham y Sara, dice la Escritura que «hizo Jehová con Sara como le había prometido», de modo que «Sara concibió y dio a Abraham un hijo en su vejez, en el plazo que Dios le había dicho» (Gén. 21:1-2).

Si tuvieras que pedirle a Dios un milagro en tu vida, ¿cuál sería?

Dios de maravillas, hoy te alabo, no solo porque eres poderoso, sino también porque cumples fielmente tus promesas. Ayúdame a buscar primero tu reino y tu justicia, ya creer que todo lo demás vendrá por adición.

Radio Adventista

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