Viernes 16 de Diciembre –Tiene el Espiritu de Jesús?– Matinal Jóvenes

Jesús lo miró y, con mucho amor, le dijo: «Una cosa te falta: anda y vende todo lo que tienes, y dáselo a los pobres. Así tendrás un tesoro en el cielo. Después de eso, ven y sígueme». Cuando aquel hombre oyó eso, se afligió y se fue triste, porque tenía muchas posesiones (Marcos 10:21-22).

EN LAS ESCRITURAS HAY DIFERENTES RELATOS de personas que rechazan a Jesús, pero a mi entender, ninguna es tan triste como la del joven rico. Cuando este joven se acercó a Jesús nunca se imaginó que estaba delante del Hijo de Dios y que su destino eterno quedaría determinado luego de su decisión.

Este joven rechazó al Salvador porque prefirió vivir en las riquezas, y es así como nunca más se lo menciona en los evangelios. Jesús tenía todo el poder para subyugarlo, presionarlo y obligarlo. Sin embargo, lejos de todo eso, el Salvador le permitió que lo rechazara y permitió su decisión.

Algunos siglos después de la muerte de Jesús, el cristianismo pareció olvidar estas historias. En el año 313, Constantino asumió como emperador romano y fue el primer emperador en aceptar la fe cristiana. «Pero cien años después de que Constantino profesara su fe en Cristo, los cristianos perseguían a los paganos, tratando de obligarlos a convertirse “a la fe”. ¡Algunos paganos hasta perder sus vidas a manos de cristianos! ¿Que Paso? ¿Cómo es posible que una religión que creía que la fe nace de una elección libre se convirtió en una religión que trató de obligar a los otros a aceptar su fe?» (Marvin Moore, ¿Podría ocurrir?: Apocalipsis 13 a la luz de la historia y los sucesos actuales, págs. 225). La respuesta es simple: no tuvo el Espíritu de Jesús. Tenían el nombre de cristianos, pero no tenían el Espíritu cristiano manifestado en las Escrituras.

El amor y la fe para valerse como cuentos, tienen que nacer de la libre elección. No se puede amar por presión y tampoco se puede creer por obligación. Jesús nunca aceptará la fe de alguien que dice creer en él, pero que en realidad no lo siente.

Por eso es importante que te pregunte: ¿Tienes familiares inconversos? ¿Les hablaste de Cristo y parece no importarles? Aun así, dales la libertad de elegir como Jesús lo haría. Las palabras irónicas, las amenazas o la presión psicológica para que acepten al Salvador no es el método de Jesús. Limite a presentarles la verdad con amor e interceda cada día en oración para que el Espíritu Santo llegue adonde los argumentos no lo hacen.

Radio Adventista

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