Ellos, al verlo caminar sobre las aguas, pensaron que era un fantasma y comenzaron a gritar, pues todos lo vieron y se asustaron. Pero él inmediatamente habló con ellos y les dijo: «¡Animo! ¡Soy yo! ¡No tendrás miedo!» (Marcos 6:49-50).
ELTEMOR ES TAN ANTIGUO COMO EL HOMBRE. Cuando Dios tomó la iniciativa de encontrar con Adán luego que comió del fruto prohibido, este, lejos de experimentar alegría de encontrar con su Creador, le dijo: «Oí tu voz en el huerto, y tuve miedo, pues estoy desnudo. Por eso me escondí» (Gén. 3: 10).
El temor está presente desde la infancia y se manifiesta en repetidas oportunidades a lo largo de toda la vida. Algunas de esas manifestaciones son el temor al fracaso laboral, al rechazo, al abandono, a la soledad, a la pobreza, a la perdida de salud ya la muerte. El temor quita la alegría de vivir y es tan perjudicial, que hasta influye en el sistema inmunológico.
El doctor Francisco Contreras, experto en terapias contra el cáncer, dice al respecto: «El cáncer es mucho más que una amenaza física. El temor que el cancer genera es desmedido. Con frecuencia oigo decir a la gente con convicción: “Preferiría tener un ataque al corazón antes que tener cáncer”. Mucha gente aun hasta se atreve a decir: “Preferiría morir antes que tener cáncer”. La muerte es mucho menos temida que el cáncer Aquí encontramos uno de los factores desencadenantes del cáncer: el temor» (La esperanza de vivir sin cáncer, p. 231).
Los discípulos de Cristo no fueron exentos de padecer temor y en reiteradas oportunidades se vieron paralizados porque el temor los dominó. Una de esas ocasiones fue cuando Jesús les seguramente cruzará a la otra orilla del mar de Galilea, un punto de anochecer, mientras él se quedará para orar en soledad. Después de horas de haber remado, los discípulos no habían logrado cruzar el mar porque tenían el viento en contra. Jesús decidió socorrerlos, pero cuando ellos lo vieron andar sobre el mar, pensaron que era un fantasma, y gritaron llenos de temor.
¡cuántas veces Jesús acude para auxiliar a sus hijos y estos gritan porque tienen miedo! La voz familiar de Jesús calmó a los asustados discípulos cuando escucharon: «¡Ánimo! ¡IT’s Me! ¡No tendrás miedo!».
Así como lo hizo con sus discípulos, Jesús quiere acompañarte en las labore: de este día. Su santa presencia te ayudará a estar en una atmósfera celestial y ante los obstáculos que pueden aparecer, nuevamente te dirá: «¡Animo ¡Soy yo! ¡No tendrás miedo!».



