Sábado 6 de Agosto – Empatía – Devoción Matutina para Jóvenes

¿Acaso no te han dicho, mi señor, que cuando Jezabel estaba matando a los profetas del Señor, yo escondí a cien de ellos? A cincuenta los puse en una cueva, ya los otros cincuenta los puse en otra, y los alimenté con pan y agua (1 Reyes 18: 13).

LA EMPATÍA ES UNA CUALIDAD que permite percibir lo que otra persona puede sentir. Dicho coloquialmente, es «ponerse en los zapatos de otro». Esta cualidad es muy necesaria para las buenas relaciones personales, ya que la carencia de empatía trae como resultado incomprensión, falta de paciencia, indiferencia y frialdad.

Daniel Goleman afirma que la empatía es un atributo que se trae desde el nacimiento, aunque después desaparezca en algunos. «Los psicólogos del desarrollo han descubierto que los bebés sienten una preocupación solidaria incluso antes de darse cuenta plenamente de que existen como seres separados de los demás. Incluso pocos meses después del nacimiento, los bebés reaccionarán ante la perturbación de quienes los rodean como si esa perturbación fuera algo propio, llorando cuando ven lágrimas de otro niño» ( La inteligencia emocional , p. 125).

Aunque la Biblia no menciona la palabra empatía, podemos inferir que Abdías no había perdido con el paso del tiempo esta capacidad. Aunque era oficial de Acab y le debía fidelidad al rey, al ver que la reina Jezabel estaba exterminando a los profetas de Dios, los escondió de cincuenta en cincuenta en cuevas, y los sustentó con pan y agua. ¡Qué acto de heroísmo y de amor por sus semejantes! Aunque él mismo corrió peligro al realizar ese acto solidario, no le importó ni su reputación ni su vida, solo hizo lo que estaba a su alcance y salvó la vida de cien hombres.

Jesús es el máximo ejemplo de empatía por la raza humana. Las Escrituras afirman que él se compadece de nuestras debilidades, porque fue «tentado en todo de la misma manera que nosotros» (Heb. 4: 15). El Hijo de Dios comprende nuestros dolores, nuestras frustraciones y nuestro agotamiento, porque se hizo uno con la humanidad. No hay prueba o tentación de que los humanos soportemos que Jesús no la haya soportado. ¡Él sí nos entiende!

Ese Jesús también nos invita a tener empatía con nuestros semejantes. Así como Abdías luchó para salvar a los profetas de Dios, nosotros también tenemos que luchar para salvar a aquellos por los que Cristo murió. Ese sacrificio divino tiene que ser conocido por todos y nosotros debemos ser los portavoces de ese mensaje. Pídele a Dios empatía para utilizar tus dones en la salvación de los perdidos.

Radio Adventista

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