No acumulen para sí tesoros en la tierra, donde la polilla y el óxido destruyen, y donde los ladrones se meten a robar. Mateo 6:19 (NVI).
AL DAR ESTUDIOS BÍBLICOS HE NOTADO LA IMPORTANCIA que tiene para mucha gente el trabajo y el dinero que ganan. Hay personas que destruyeron sus familias, se alejaron de sus cónyuges e hijos, perjudicaron su salud e incluso perdieron todo, por dedicarse exclusivamente a ganar dinero.
Este fue el caso de José Luis, un acaudalado hombre de negocios que con su habilidad había llevado a su empresa de hardware a ser una de las más reconocidas del país. Permanentemente estaba de viaje de negocios, disfrutaba de espléndidos hoteles y restaurantes, impartía conferencias sobre los productos que promocionaba y levantaba solicitudes de sus productos de los que estaban interesados.
Yo le daba clases de Biblia a uno de sus hijos y en las reuniones para padres que hacía el colegio, ese padre nunca nos acompañó. «Está siempre ocupado» decía el hijo, sin dar muchas explicaciones. Hacia el final del año, este joven de 18 años vino a mi oficina para pedirme que lo ayudara a dejar la marihuana. Como era consciente de que no es fácil abandonar cualquier adicción sin el apoyo familiar, le sugerí que le informáramos a su familia del problema. Este joven se negó rotundamente. Su padre había ignorado el problema y él no quería involucrarlo en la solución. Tanto él como su hermano vivían perdidos en las adicciones y sus padres estaban ajenos a estos problemas.
¿Qué importancia tiene el trabajo y el dinero en tu vida? ¿Utilizas el trabajo y los bienes para vivir, o vives para trabajar y ganar dinero? A modo de reflexión, Elena G. White señala: «En el pueblo de Dios hay muchos que están adormecidos por el espíritu del mundo, y que niegan su fe mediante sus obras. Cultivan el amor al dinero, a las casas y las tierras, hasta que este absorba las facultades de la mente y el ser, y desplazan el amor al Creador ya las almas por quienes Cristo murió. El dios de este mundo ha cegado sus ojos, sus intereses eternos pasan a ocupar un lugar secundario; y colocan un máximo de exigencia sobre el cerebro, los huesos y los músculos a fin de aumentar sus posesiones mundanas» ( Ser semejante a Jesús , p. 194).
Los únicos tesoros por los que vale la pena luchar y aun perder la vida, son los tesoros celestiales. Los demás son espejismos creados por el diablo.




