Sábado 24 de Diciembre – Vida nueva – Devoción Matutina para Jóvenes

Es necesario que ustedes nazcan de nuevo (Juan 3:7).

DURANTE CUATRO AÑOS TRABAJÉ CON PERSONAS PRIVADAS de la libertad. Visitaba los días domingos dos unidades penitenciarias. Allí conversé con hombres que estaban presos desde hacía años y por diversas razones: robo de autos, fraudes bancarios, violaciones, asesinatos por emoción violenta y asesinatos a «sangre fría».

Yendo con hermanos de iglesia a ese encuentro semanal, usar un culto donde compartiríamos la Palabra de Dios y luego, una pequeña merienda que se prestaba para conversar sobre diversos temas. En esas charlas muchos de esos hombres abrían su corazón y hacían preguntas directas sobre sus vidas y conductas.

Uno de los planteos que realicé en varias ocasiones fue: ¿Por qué reincidieron? Si había psicólogos, psiquiatras y todo un aparato legal montado para que una persona que se equivocó no vuelva a errar, ¿por qué muchos de ellos volvían a la cárcel por segunda y tercera vez? Era evidente que no les gustaba estar encerrados, sin embargo, pocas tenían una explicación lógica sobre la reincidencia.

La respuesta a mi pregunta no era tan dificil de responder. La reincidencia se debe a que los psicólogos, psiquiatras, jueces y los que trabajan en las penitenciarías no tienen poder para regenerar el corazón humano. Un corazón acostumbrado a pecar, lo seguirá haciendo, más allá de las consecuencias que acarree. Es decir: se puede ocultar el error, se lo puede disfrazar e incluso negar, pero el hombre no tiene poder para transformar su vida y apartarse del pecado.

yacen, la reincidencia en el pecado no solo se ve en aquellos que están en las cárceles, porque hay otros pecados que no son condenables por la justicia humana y que se los practica abiertamente. El egoísmo, un lenguaje obsceno, la hipocresía, la mentira, el rencor, los malos pensamientos y muchos otros actos pecaminosos son repetidos, una y otra vez, por toda persona que no nació de nuevo.

Solo Jesús, a través del Espíritu Santo, puede dar una nueva vida. Es el único que tiene poder para transformar el corazón. Jesús no solo cambia la conducta, cambia los motivos y gustos que obligaban al pecador a reincidir en el pecado. El cambio que Jesús propone es de adentro hacia afuera, y todos aquellos que se sometieron a su intervención experimentaron una nueva vida.

Hoy Jesús te está llamando para cambiar tu corazón y darte una nueva vida. No le hagas esperar. Invítalo para que su Santo Espíritu arranque de raíz las semillas de pecado que te hará reincidir. Acepta la nueva vida que te propone.

Radio Adventista

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