Miércoles 7 de Septiembre – Leña del árbol caído – Matinal para Jóvenes

¿Cuándo va a dejar de amargarme la vida y de herirme con sus palabras? (Job 19:2).

«HICIERON LEÑA DEL ÁRBOL CAÍDO», es un dicho común en Argentina. Este dicho, en su parte literal, habla de un árbol que fue derribado por las tormentas y los vientos de la naturaleza, pero luego, llegaron otros con hachas y sierras y lo aserraron e hicieron leña de él. Este dicho se lo suele aplicar a quienes aprovechan la condición caída de una persona (caída por una enfermedad, tragedia o desgracia), en vez de mostrar compasión, lo hunden aún más con palabras y frases hirientes.

Job había sido derribado. Sus hijos habían diez muerto, su fortuna se había esfumado y su esposa había perdido la fe. Al escuchar la tragedia que Job había vivido, Elifaz, Bildad y Zofar viajaron de lejos para ayudar en su momento de dolor. Pero una vez que consiguió conversar con Job, sus tres amigos se olvidaron de su hecho, y sus palabras hirieron aún más al dolido patriarca. En un momento, ya cansado de escucharlos, Job les reprochó: «¿Cuándo van a dejar de amargarme la vida y de herirme con sus palabras?».

Lo que esos tres amigos no advirtieron fue que Dios había tomado nota de sus comentarios. Luego, hablándole a Elifaz el Señor le dijo: «Estoy muy enojado contigo y con tus amigos porque, a diferencia de Job, ustedes tienen un concepto erróneo de mí» (Job 42: 7). Después que Dios le habló a Elifaz, los tres amigos fueron ante Job, ofrecieron sacrificios por su pecado y Job intercedió por ellos en oración para que resultaron perdonados.

Y en tu caso, ¿cómo eres con los que están caídos? ¿Sueles manifiestan compasión por ellos o buscan reflexiones hirientes para justificar su desgracia? Tus palabras, ¿ayudan a la persona sufriente o termina hundiéndola más? ¿Haces leña del árbol caído?

A diferencia de los tres amigos de Job, Jesús siempre mostró compasión y amor hacia los que estaban caídos. Sus palabras ayudaron a recuperar la sonrisa, devolvieron la dignidad, entregaron la dulce paz del perdón, animaron a los desfallecientes y aliviaban la carga de los oprimidos. Incluso cuando dijo la falta y el pecado, lo hizo de tal forma que muchos que lo escucharon abandonaron sus malos caminos y se entregaron a Dios.

Si Dios coloca a tu lado a alguien que fue golpeado por la vida, no sigas el ejemplo de los tres amigos de Job. Imita a Jesús para que tus palabras le ayuden al «árbol» a estar nuevamente de pie.

Radio Adventista

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