Miércoles 3 de Agosto – Sabiduría e inteligencia – Matinal Jóvenes

Mira, yo he llamado por su nombre a Besalel hijo de Uri […] Lo he llenado del espíritu de Dios en sabiduría, inteligencia y ciencia, y en todo arte (Éxodo 31: 2-3).

MOISÉS HABÍA RECIBIDO ÓRDENES CLARAS para la construcción del tabernáculo, pero hacía falta una mente que entendiera el mensaje divino y que realizara la obra tal como Moisés lo había visto en visión. Por esta razón, Dios llamó a Bezaleel, un hombre que fue lleno del Espíritu Santo y que recibió inteligencia celestial para que las tareas de diseño y orfebrería se aceptaran por el pueblo y por el Señor que les había dado la libertad del yugo egipcio.

Después de meses de trabajo, Bezaleel junto a muchos de sus ayudantes, «llevaron el tabernáculo a Moisés, es decir, el tabernáculo y todos sus utensilios […] y cuando Moisés vio toda la obra, y comprobó que la habían hecho tal y como el Señor lo había ordenado; los bendijo» (Éxodo 39:33, 43). El santuario era una obra artesanal y Moisés y el Dios del cielo estaban satisfechos con el trabajo terminado.

Actualmente existen pruebas para «medir» la inteligencia y los resultados que arrojan son llamados Cociente Intelectual (CI). Esta es una manera de calcular la capacidad académica de una persona. Pero debido a que los estudiosos y sobresalientes en el área intelectual no siempre triunfan en la vida, desde hace más de una década apareció el concepto de «inteligencia emocional». El término «inteligencia emocional» se refiere «a la capacidad de reconocer nuestros propios sentimientos y los ajenos, de motivarnos y de manejar bien las emociones, en nosotros mismos y en nuestras relaciones. Describe aptitudes complementarias, pero distintas, de la inteligencia académica, las habilidades puramente cognitivas medidas por el CI. Muchas personas de gran preparación intelectual, pero faltas de inteligencia emocional, terminan trabajando a las órdenes de personas que tienen un CI menor, pero mayor inteligencia emocional» (Daniel Goleman, La inteligencia emocional en la empresa, p. 385).

No importa qué Cl poseamos ni en qué nivel de inteligencia emocional estemos. A través de las Escrituras no cabe duda que Dios es el dador de la inteligencia que nos ayuda a triunfar en la vida. Así como lo hizo con Bezaleel, nuestro Padre puede darnos sabiduría para salir de cualquier crisis matrimonial, ser capaces de afrontar grandes desafíos, tener una buena convivencia laboral, ayudar a nuestros hijos en las crisis de la adolescencia y administrar prudentemente las entradas económicas.

Al iniciar las actividades de hoy, encomiéndate al Señor y pídele con humildad que su Santo Espíritu te guíe al afrontar los desafíos cotidianos.

Radio Adventista

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