Miércoles 28 de Septiembre – Una combinacion imprescindible – Matinal Jóvenes

Entonces Pedro le dijo: «Ananías, ¿por qué le permitiste a Satanás que entrara en ti para mentirle al Espíritu Santo y sustraer parte de tu dinero?» (Heco 5:3).

LA IGLESIA CRISTIANA ESTABA VIVIENDO UN MOMENTO ESPECIAL. Cada día se agregaban nuevos conversos a la gran multitud, y muchos de ellos, viendo las necesidades de la iglesia, traían sus propiedades como ofrendas para ser usadas a favor del evangelio.

Ananías y Safira fueron un matrimonio que formaba parte de la multitud de cristianos. El testimonio de generosidad demostrado por otros despertó en ellos la convicción de que podrían vender una propiedad y traer el dinero para que la iglesia lo utilizara. Así lo prometieron a Dios. Pero en el momento que se realizó la venta, el comprador ofreció una suma mucho mayor a la que esperaban obtener. Secretamente surgió en sus corazones la tentación de sustentar el precio total de la venta. Pero, ¿no le habían prometido a Dios entregar completamente el precio de la propiedad?

Todos los que vivimos en este mundo de pecado hemos soportado el peso de la tentación. La tentación, en sí misma, no es pecado. La tentación es la invitación para transgredir la ley de Dios y así caer en pecado. Hay tentaciones que tienen un poder de seducción tremendo, que parecen irresistibles, provocadoras e incluso inocentes, pero una vez que se cedió voluntariamente, las profundidades de pecado traen como consecuencia dolor, culpa y remordimiento por experimentar la lejanía de Dios.

¿Tienes fuerzas para resistir la invitación a pecar? ¿Cedes a la tentación de ese pecado favorito, o luchas con tenacidad para mantenerte leal a Dios? La clave para obtener la victoria sobre el pecado es unir nuestra voluntad con el poder de Cristo. Satanás lleva seis mil años estudiando la psicología humana y conoce cómo llevar a los hombres al pecado. Pero cuando los hijos de Dios, con humildad y confesión, recurren a Jesús buscando su ayuda y su poder, todas las fuerzas del cielo están prestas para socorrer a un alma necesitada. Ananías y Safira no estaban obligados a caer. Ellos podrian vencer la tentacion si tan solo hubieran recurrido al poder divino. Combinar el poder de Cristo con la voluntad humana es imprescindible para alcanzar la victoria sobre la tentación y el pecado.

Antes de comenzar con las tareas de este día, recurre en oración pidiéndole al Padre celestial que su poder se una a tu fuerza espiritual, para que hoy sea un día de victorias.

Radio Adventista

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