Dijo: «Bendito sea el Señor, el Dios de mi amo Abraham, que no le negó a mi amo su misericordia y su verdad, pues me puso el Señor en el camino a la casa de los hermanos de mi amo» (Génesis 24: 27).
UNO DE LOS FACTORES MÁS IMPORTANTES PARA EL ÉXITO de la vida matrimonial es la intervención divina en la pareja. La buena comunicación, la comprensión, la fidelidad, el espíritu de perdón, la paciencia y otra serie de atributos son necesarios para que los esposos puedan disfrutar de una buena convivencia, pero solo Dios darle trascendencia y hacer que esa familia formada en la tierra lo continuamos siendo en las mansiones celestiales.
Eliezer era el mayordomo de Abraham, tuvo una misión difícil que lo llevó a ejercer la fe que poseía en Dios. Su amo le pidió que regresara a la tierra de su parentela y que buscara de allí una esposa para Isaac. ¿Por qué la mujer debe ser de la Mesopotamia y no de Canaán? Porque Abraham sabía que el hogar de su hijo prosperaría si su esposa amaba a Dios.
Si yo hubiera sido Eliezer hubiera hecho muchas preguntas antes de realizar el viaje, por ejemplo: ¿Qué ocurrirá si la mujer no le gusta a Isaac? ¿Qué garantía tendremos que formarán una relación estable? ¿Cómo saber si ella lo hará feliz?
A pesar de la difícil situación que se presentó, Eliezer formuló una sola pregunta y decidió el encargo, y para que su viaje fuera prosperado, le rogó a Dios en oración que le mostrara qué mujer debería elegir como esposa de Isaac. Dios escuchó el pedido de este fiel mayordomo, le mostró la mujer que debía elegir y finalmente, Rebeca llegó a formar un hermoso hogar junto a Isaac.
¡Qué grandioso es saber que nuestro Dios se interesa por los asuntos de sus hijos, cuando estos lo involucran a través de la oración! Con razón Elena G. White escribió: «Las oraciones sencillas inspiradas por el Espíritu Santo ascenderán a través de la puerta abierta, de la que Cristo dijo que él abriría y que ningún hombre podría cerrar. Estas oraciones, mezcladas con el incienso de la perfección de Cristo, ascenderán como fragancia al Padre, y las respuestas llegarán» ( La oración , p. 99).
Dios tiene un pecado fin de bendiciones esperando para ser derramadas si dedicamos tiempo para conversar con él. Vivimos en una época en que siempre falta tiempo, ya veces le quitamos tiempo a la oración para dedicarlo a nuestras actividades. Si queremos tener respuestas tan concretas como la que recibió Eliezer, incluyamos a Dios en nuestros asuntos. La oración y el éxito están íntimamente ligados.



