Martes 31 de Mayo – Dónde está Andrés hoy? – Matinal para Adultos

«Había ciertos griegos entre los que habían subido a adorar en la fiesta. Estos, pues, se acercaron a Felipe, que era de Betsaida de Galilea, y le rogaron, diciendo: “Señor, queremos ver a Jesús”. Felipe fue y se lo dijo a Andrés; entonces Andrés y Felipe se lo dijeron a Jesús» Juan 12:20-21

SEGÚN NUESTRO TEXTO PARA HOY, unos griegos le dicen a Felipe que quieren ver a Jesús, pero Felipe, en lugar de llevarse directamente al Señor, acude primero a Andrés. ¿Por qué Felipe habla primero con Andrés? ¿No estaba él seguro de cómo proceder? No lo sabemos, pero sí sabemos que «en el relato de la alimentación de los cinco mil —según nos dice el Comentario bíblico adventista», Andrés amanecerá será más práctico que Felipe, el cual, en esa ocasión, no solamente arrancará será más precavido sino también más lento de corazón para creer». *

¿Qué ocurrió en la alimentación de los cinco mil? Recordarás que fue Andrés quien avisó al Señor que había en la multitud un muchacho con cinco panes de cebada y dos pescados (Juan 6:9). ¿Cómo lo supo? Es decir, entre las millas de personas congregadas ese día, ¿cómo pudo Andrés notar que ese muchacho tenía exactamente cinco panes de cebada, y dos pescados? Al parecer, Andrés no era el tipo de discípulo que simplemente se sentaba a disfrutar del sermón.

Pero no era solamente su modo práctico de actuar lo que caracterizó a Andrés; era también su deseo de llevar a la gente a Jesús. ¿No fue esto, precisamente, lo primero que Andrés hizo cuando conoció a Jesús? «Encontró primero a su hermano Simón, y le dijo: “Hemos encontrado al Mesías […]. Y lo presenté a Jesús» (Juan 1: 41-42).

Hoy necesitamos más discípulos «tipo Andrés». Es decir, discípulos que están más pendientes de llevar almas a los pies del Señor, que de ocupar los cargos importantes cuando llega el tiempo de los nombramientos. Discípulos que están más preocupados por servir fielmente a Dios ya su iglesia, que por recibir reconocimientos y aplausos.

¿Dónde encontramos a «Andrés» hoy? En todas partes: alimentando al hambriento, ejercitando al desnudo, visitando al que está en la cárcel, hablando una palabra de aliento al caído. Si uno lo ve, no detecta nada extraordinario en él. Sin embargo, como bien lo expresa Colleen L. Reece, cuánto oscuro sería nuestro mundo si no fuera porque la gente como Andrés está haciendo brillar «su pequeñita luz». Gracias a ellos, la luz de Jesucristo resplandece en un mundo rodeado de tinieblas. **

Señor Jesús, al igual que Andrés, hoy quiero hacer brillar «mi pequeñita luz» ante alguien que esté en la oscuridad; pero quiero hacerlo de un modo que glorifique tu nombre, porque solo tú eres digno de honra y gloria, hoy y por los siglos, amén.

Radio Adventista

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