Martes 24 de Noviembre – UNA CULPA SOFOCANTE – Devocion Matutina para Adultos

«Soportaos unos a otros y perdonaos unos a otros, si alguno tiene queja contra otro. De la manera que Cristo os perdono, así también hacedlo vosotros» (Colosenses 3:13).

Cuando Jennifer Thomson vio a Ronald Corton en libertad en una entrevista televisada, dijo:

-Cuando lo vi en la televisión, me pareció desamparado, herido y perplejo. La culpa me sofocaba.

Doce años antes, mientras dormía en su residencia universitaria, Jennifer fue violada por un desconocido. La policía le pidió que identificara al agresor a través de un espejo unidireccional. Al otro lado había siete hombres numerados del uno al siete. Jennifer escogió el cinco.

-¿Estás segura? —le preguntaron los agentes.

—Totalmente —respondió.

Ronald Corton era el número cinco. Aunque se declaró inocente, Ronald recibió la sentencia de cadena perpetua e ingresó en prisión. Once años después, se reabrió el caso. La prueba del ADN fue concluyente para exonerarlo de toda culpa e identificar al verdadero agresor. Siendo inocente, Ronald pasó los mejores años de su vida en prisión.

Jennifer había cometido un error enorme. Su equivocación no fue intencionada, pero su palabra sentenció a Ronald. Ahora, el peso de la culpa le resultaba sofocante y lo soportó durante dos años después de haberse esclarecido el caso. Finalmente, pidió hablar con Ronald y ambos se encontraron cara a cara por primera vez. Llena de lágrimas, Jennifer dijo:

—Si pasara el resto de mi vida diciéndote cuánto lamento lo que hice, aún quedaría muy lejos de expresar mi verdadero sentimiento. ¿Podrás perdonarme alguna vez?

Ronald Cotton respondió:

-Te perdono. No estoy enojado contigo y no quiero que pases el resto de tu vida temiendo que quiero vengarme o hacer daño a tu familia. Lo que quiero es que a partir de ahora todos tengamos una vida feliz.

Conocí (J) a Ronald y Jennifer en una comida íntima cuando vinieron a mi universidad a narrar su historia. El odio y la culpa de Jennifer se desvanecieron al ser perdonada. Y el odio que Ronald albergaba hacia Jennifer por haberlo enviado a la cárcel también desapareció cuando él extendió su perdón. En la actualidad, viajan en equipo a diversos lugares del mundo hablando de las bendiciones del perdón.

La culpa es con frecuencia la raíz de la depresión y no hay psicoterapia que pueda aplicarse con éxito a no ser que se ofrezca y se reciba perdón. Pero el corazón humano es engañoso y perverso (Jeremías 17:9) y no es capaz de perdonar verdaderamente. Solo Dios produce el querer y el hacer lo bueno (Filipenses 2:13) y solo acudiendo a él podremos conceder y recibir el perdón auténtico que traerá consigo el bienestar emocional.

Radio Adventista

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