Al salir de allí, se encontraron con un hombre de Cirene que se llamaba Simón, y lo obligaron a llevar la cruz (Mateo 27: 32).
CUANDO LA PESADA CRUZ fue depositada sobre el cuerpo del Salvador, este no resistió y tanto él como la cruz cayó al suelo. El sufrimiento, las horas de ayuno, los azotes y el maltrato habían hecho su efecto sobre el «Varón de dolores» y los soldados vieron que sería imposible que llevara la cruz hasta el Gólgota.
Un campesino llamado Simón, de la ciudad de Cirene, aunque no conocía a Jesús, sintió compasión por él. En ese momento ninguno de los seguidores estaba cerca de Jesús, y como el rostro de Simón denotaba piedad por el condenado, los soldados lo tomaron y cargaron la cruz sobre sus hombros. Sin quererlo, Simón fue una figura de lo que significaría, a lo largo de las edades, llevaría la cruz de Jesús.
También hoy muchos de los que siguen a Cristo deben soportar la pesada cruz del rechazo. Familiares, amigos y compañeros de trabajo que mostraron cariño y simpatía cuando eran del mismo grupo, comienzan a mostrar su descontento por las «nuevas ideas» del religioso y terminan por separarlo del círculo de afecto. ¡Cuántos han quedado en soledad solo por seguir a Cristo y aceptar su fe!
También están aquellos que desean guardar el cuarto mandamiento y deben llevar la pesada cruz de los problemas económicos. Hombres y mujeres que no están dispuestos a esperar que las condiciones laborales se muestren favorables, prefieren renunciar y ser fieles a la Escritura y su conciencia. Pero esa fidelidad no garantiza la ausencia de deudas y compromisos económicos, y de esa forma la cruz parece cada día pesar más.
De igual manera existe un grupo que debe llevar la cruz de la burla y el ridículo por seguir a Cristo. La abstinencia de cualquier sustancia nociva para la salud, una sexualidad pura, ser honesto y tener un propósito de vida, muchas veces lleva a los incrédulos a reírse ya tomar como «tontos» a quienes se declaran seguidores del Maestro.
Si por alguna razón te ha tocado sufrir y sufrir algún tipo de agravio por ser fiel a Jesús, no reniegues de esa cruz; estas en el camino correcto. Ya Jesús lo había anticipado cuando dijo: «Si alguno quiere seguirme, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame» (Luc. 9: 23). Tomar voluntariamente la cruz de Jesús es tomar la decisión de seguirlo a cualquier precio, y lo más maravilloso será que quienes tomen en esta vida la cruz de Jesús, recibirán en el reino de los cielos la corona de vida eterna.



