Lunes 5 de Octubre – ESPÍRITU DE PODER – Devocional para Damas

«Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder» (2 Tim. 1:7, RV60).

Durante siete años, Israel estuvo bajo el poder opresor de los madianitas. «Por causa de los madianitas, los israelitas pasaban por muchas miserias, y finalmente le pidieron ayuda al Señor» (Juec. 6:6). La ayuda que Dios decidió darles se llamaba Gedeón.

Gedeón, tal como dijo el ángel del Señor cuando se le apareció, era un «hombre fuerte y valiente» (vers. 12). Se desprende de estas palabras que era un destacado hombre de guerra, pues en su original hebreo son palabras normalmente usadas con este sentido (ver Comentario bíblico adventista, t. 2, p. 341). Tenía además criados (ver Juec. 7: 10), así que seguramente era un hombre de buena posición económica. A pesar de que posiblemente era un hombre de guerra y de dinero, Gedeón era humilde, pues hacía tareas del campo (así lo encontró el ángel cuando lo vio, ver Juec. 6: 11). Y esa humildad se vio en su respuesta al ángel: «¿Cómo voy a salvar a Israel? Mi clan es el más pobre de toda la tribu de Manasés, y yo soy el más pequeño de mi familia» (vers. 15). Consideraba Gedeón que había gente más preparada que él, más experimentada, más digna del llamamiento que se le estaba haciendo; no pensaba de sí mismo más de lo que debería pensar, sino con moderación, tras haber analizado los dones que creía haber recibido del Señor (ver Rom. 12:3).

Gedeón, un ejemplo de humildad para nosotras hoy. Cuando nos asalte la tentación de creernos más de lo que somos, recordemos a Gedeón; cuando se nos dé por pensar que nadie más puede hacer las cosas tan bien como nosotras, acordémonos de Gedeón; cuando nos creamos indispensables, pensemos en Gedeón. Y releamos los pasajes de la Biblia que nos instan a ser humildes. Pasajes como los siguientes:

  • «Sean humildes y amables; tengan paciencia y sopórtense unos a otros con amor» (Efe. 4:2).
  • «No hagan nada por rivalidad o por orgullo, sino con humildad, y que cada uno considere a los demás como mejores que él mismo» (Fil. 2:3).
  • «El orgullo acarrea deshonra; la sabiduría está con los humildes» (Prov. 11:2).
  • «Humíllense delante del Señor, y él los enaltecerá» (Sant. 4:10).
Radio Adventista

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