Jueves 24 de Noviembre – Que todos los hombres sean salvos – Matinal Jóvenes

Porque esto es bueno y agradable delante de Dios nuestro Salvador, el cual quiere que todos los hombres sean salvos y lleguen a conocer la verdad (1 Timoteo 2:3-4).

FUE CONOCIDA A NIVEL MUNDIAL LA TRISTE HISTORIA DE TED BUNDY. Hijo de «una buena familia», en la adolescencia encontró una revista pornográfica que cambiaría su vida. La curiosidad propia y el impacto que causaron las figuras que contenía esa publicación, lo motivaron a querer ver más y más de ese tipo de material, al punto que llegó a ser una obsesión. Como la pornografía suave ya no satisfizo sus deseos incontrolables, rápidamente incursionó en la pornografía aberrante y luego en la violenta. Cuando ya había visto todo y no tenía nada nuevo con qué calmar su pasión, él mismo fue el protagonista. Ya en la cárcel, se sabía que había abusado y matado a por lo menos veintiocho mujeres, y luego de un largo proceso judicial, fue condenado a muerte en la silla eléctrica de una prisión de Florida, Estados Unidos.

Hay ciertas personas que por la naturaleza de sus hechos son llamadas la escoria del mundo. Actuaron con tal vileza y son tan terribles sus acciones, que el odio de las multitudes recae sobre ellos. Si solo imaginas que eres el esposo o padre de algunas de las mujeres que Ted Bundy abusó y mato, quizás encuentres otros adjetivos para calificar a este tipo de personas.

Pero al estudiar con sinceridad las Escrituras, encontramos que Dios quiere que todos sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad. ¿Puede ser esto posible? Es decir: ¿Existe la posibilidad de que personas como Ted Bundy sean salvas? La respuesta bíblica es Sí. El mundo puede dar su sentencia y ejecutarla, puede culpar y caratular al ser humano con lo que quiera, pero aun así hay esperanza para el hombre que acepta a Jesús como su Salvador.

La Biblia nos cuenta que mientras el apóstol Pablo estaba en Atenas «su espíritu se enardeció al ver que la ciudad estaba entregada a la idolatría» (Hech. 17:16). ¿Y cuál era la razón de esta excitación por parte del apóstol? Pues su deseo, como el de Dios, era que todos los hombres de esa ciudad resultaron salvos. Su amor por Cristo y por las almas perdidas lo llevaron a trabajar hasta los últimos días de su vida en favor del evangelio.

Y tú, ¿quieres que todos los hombres sean salvos? ¿Estás trabajando por Cristo, para que los perdidos encuentren salvación? Este dia estara lleno de oportunidades. Procura compartir tu fe con alguien que aún no aceptó a Cristo como Salvador.

Radio Adventista

View all contributions by