Jueves 20 de Octubre – Jesús solo – Devoción Matutina para Jóvenes

Él les preguntó: «Y ustedes, ¿quién dicen que soy yo?» Simón Pedro respondió: «¡Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente!» (Mateo 16: 15-16).

EL MINISTERIO TERRENAL DE JESÚS despertó todo tipo de sospechas y conjeturas por parte del público que lo rodeaba. Mientras que algunos creían que Jesús era Juan el Bautista, otros pensaban que era Elías, Jeremías o «alguno de los profetas» (Mat. 16: 14). Todos a su alrededor tienen un criterio formado, pero ninguno era el verdadero.

Cuando Jesús le preguntó a sus discípulos la opinión que tenían de él, Pedro respondió en nombre de los doce: «¡Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente!». «Cuando Pedro declaró que Jesús era “el Cristo” él quiso “decir el Ungido largamente esperado. Aquel que como Mediador fue apartado u ordenado por el Padre y ungido por el Espíritu Santo, para ser el Profeta principal de su pueblo [… ] único Sumo sacerdote […] y Rey eterno […] La declaración de Pedro que Jesús es “el Hijo del Dios vivo” no puede significar otra cosa sino que en un sentido único, en un sentido no aplicable a una mortal alguno, Jesús es, era y siempre será […] la única fuente de vida para todo aquel que viva» (William Hendriksen, Comentario al Nuevo Testamento: El Evangelio según San Mateo, p. 676).

Llegó a la conclusión de que muchos no saben quién es Jesús. No lo conocen. No tienen el mínimo registro de lo que significó y significa ser «el Hijo del Dios viviente». Por ejemplo, visité a un hombre que no era adventista, pero admitía ser cristiano y evangélico. Luego de hacernos diferentes preguntas sobre nuestra fe, pasó a relatarnos su creencia. «Se me había caído todo el pelo de la cabeza, las pestañas y las cejas. Mientras conducía mi auto por la ruta, vi un santuario del Gauchito Gill y le pedí que me hiciera crecer el pelo. Mire ahora como estoy. Desde ese momento me hice devoto del Gauchito Gill».

Quizá te preguntes quién fue el Gauchito Gill. Este hombre, ya fallecido, fue un gaucho que adquirió en el norte argentino y que le robó a hombres ricos y poderosos para darle parte del botín a los indigentes y necesitados. Ahora, millas lo toman como un santo.

Aunque a los ojos mundanos sea loable robar para darle a los pobres, vale preguntar: ¿es posible depositar la fe en alguien así? El diablo podrá imitar, engañar y hacerle creer al mundo que hay muchas alternativas espirituales. Los que aceptamos la Biblia como Palabra de Dios reconocemos con Pedro que hay solo un Camino, un solo Sumo Sacerdote, un único Rey y un Hijo de Dios: Jesús.

Radio Adventista

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