Domingo 3 de Julio – Libro de memoria – Devocional para Jóvenes

Entonces los que temen al Señor hablaron el uno con el otro, y el Señor los escuchó atentamente. Luego, en su presencia se escribió un libro de actas para los que le temen y piensan en su nombre (Malaquías 3:16).

¡QUÉ DOLOROSO ES REALIZAR UNA BUENA ACCIÓN y que otros lo olviden! Así me lo contaba una madre adventista, al recordar todo lo que había hecho por su único hijo varón. Desde joven ella había trabajado para que él estudiara y terminara una carrera universitaria. Luego de tener el título, este hijo quiso realizar un viaje a Europa, y como la situación económica de Argentina no era la mejor, esta madre vendió una propiedad para que su hijo tuviera el dinero y realizara el viaje. Años más tarde, este muchacho conoció a una joven y se enamoró perdidamente. Se casaron, pero esta nueva familia no tenía lugar para aquella anciana madre, así que poco a poco se distanciaron de ella.

«Parece que nadie se acuerda de todo lo que di para que mi hijo hoy sea un hombre de bien», decía esta mujer entre sollozos. Pero, aunque las actitudes ajenas pueden mostrarnos el olvido de los demás, la realidad es que todo lo bueno que hacemos queda registrado en el «libro de memoria» del cielo.

No hay nada que hagamos para el provecho de otro que caiga en saco roto. Así lo apareció el profeta Malaquías y así lo debemos creer. Cada palabra de fe expresada, cada acto de amor demostrado, todo pecado vencido, toda simpatía entregada, cada acto de sacrificio y todo padecimiento por seguir a Cristo, como toda obra de justicia están anotadas en los registros celestiales. Ya que Jesús conocía el «libro de memoria», aseguró que un acto tan simple como el hecho de compartir un vaso de agua en su nombre, tendría su recompensa (Mar. 9:41).

Este texto debería llevarnos a la reflexión en dos sentidos. El primero: si hemos sido objeto de acciones nobles y desinteresadas, debemos mostrar cariño y agradecimiento hacia quienes nos brindaron el bien.

El segundo: si somos solidarios, honrados, generosos o realizamos cualquier otra acción en beneficio de otros, y ellos parecen no notarlo, debemos recordar que hay un «libro de memoria» en el cielo que registra toda buena acción. Dios nunca pasará por alto el servicio realizado desinteresadamente por nuestros semejantes.

Radio Adventista

View all contributions by