El cerdo, porque tiene pezuñas, y estas las tiene hendidas, pero no rumia. Deben considerarlo impuro (Levítico 11:7).
PARA MUCHOS, ROMPER CON LOS HÁBITOS ALIMENTICIOS no es tarea fácil. Durante gran parte de su vida tuvieron una dieta que se rigió solo por el dictado del paladar, y al estudiar la Biblia, entendieron que hay alimentos de alto consumo social que Dios prohibió.
Es así como para algunos adventistas la alimentación a base de cerdo resulta una verdadera tentación. Los recuerdos de los asados, chuletas y una gran cantidad de fiambres a base de este animal que Dios prohibió, parecen revivir el apetito y muchas veces sucumben a la tentación.
¿Por qué Dios prohibió la carne de cerdo? «En los tejidos del cerdo hormiguean los parásitos […] Este mandato fue dado porque la carne del cerdo es impropia para servir de alimento. Los cerdos se alimentan de desperdicios, y solo sirven para este fin. Nunca, en alguna circunstancia, debería ser consumida su carne por los seres humanos».
«El cerdo, aunque constituye uno de los artículos más comunes del régimen alimentario, es uno de los más perjudiciales. Dios no prohibió que los hebreos comiesen carne de cerdo únicamente para mostrar su autoridad, sino porque no era un alimento adecuado para el hombre. Llenaba el organismo con escrófula, y especialmente en ese clima cálido producía lepra y diversas clases de enfermedades […] La carne de cerdo, por encima de todas las demás carnes, pone la sangre en mal estado. Los que consumen carne de cerdo en abundancia no pueden evitar estar enfermos» (Elena G. White, Consejos sobre el régimen alimentario , pp. 469-470).
Una hermana de iglesia, que intentó justificarse en su alimentación me dijo: «Pastor, mis padres siempre tuvieron campo y ellos suelen traerme fiambres de cerdo. Yo no puedo dejar de comerlos. Personalmente no creo que Dios me haga perder el cielo por comer un poquito de jamón». Yo no estaría tan seguro de esa garantía, ya que el primer pecado en esta tierra no fue un asesinato, un robo, una mentira o una infidelidad sexual. El primer pecado en esta tierra fue comer: comer lo que Dios habia prohibido.
No consumir el cerdo en ninguna de sus formas no es «una regla» adventista, es una prohibición bíblica dada por Dios para cuidar nuestra salud. Y la obediencia que le debemos a Creador la tenemos que mostrar en todos los órdenes de la vida, incluso en la alimentación. Por eso, ¡anímate a ser fiel al Señor en todo, también con lo que comes!




