Viernes 9 de Diciembre – En el nombre de Jesús – Matinal Jóvenes

Todo lo que pidan al Padre en mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. Si algo piden en mi nombre, yo lo haré (Juan 14: 13-14).

ESTÁBAMOS CONGREGADOS EN UN CULTO DE ORACIÓN, cuando vi que ella entró a la iglesia y se sentó en el último banco. Como el templo era largo, la invitación a que viniera más adelante y se uniera al pequeño grupo que estaba congregado esa noche. Accedió de mala manera y con el ceño fruncido se sentó cerca de nosotros. Yo había leído tan solo un texto de la Biblia cuando ella se mostró incómoda y con angustia nos gritó: «¡Ayúdenme!». Como mostró las características propias de una persona con posesión demoníaca, le pidió a los presentes que la rodeáramos ya los ancianos de iglesia que cada uno tuviera una oración. Al final oraría yo. En el nombre de Jesús rogamos a nuestro Dios que liberara a esa mujer y que la socorriera del peligro que estaba viviendo.

Dios nos escuchó. Esa mujer recibió el auxilio divino y después de media hora recuperó su compostura. La interrogué para saber qué le había pasado, y nos relató que luego de sentarse donde yo le había indicado, comenzó a sentir que «alguien» la ahogaba y traía de matarla. La expresión de su rostro y su semblante habían cambiado cuando se quitó del templo aquella noche. Cada oración. hecha en el nombre de Jesús fue decisiva para que esa mujer encontrara el amparo divino.

Jesús asoció su Nombre con la respuesta a nuestras oraciones cuando dijo: «Todo lo que pidan al Padre en mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo». ¡Qué tremendo poder tiene el nombre de Jesús! Orar en su Nombre implica aceptarlo como Salvador y Señor, manifestar su amor hacia los demás y buscar que nuestro carácter se parezca al suyo. Orar en el nombre de Jesús es mucho más que una frase al final de la oración; es orar y creer en sus promesas, buscar su sabiduría y aceptar su voluntad en nuestra vida.

¡Qué poderoso es orar en el nombre de Jesús! Qué bendición resulta que nosotros, sus hijos, tengamos el privilegio de orar cada día en su Nombre para que las riquezas celestiales sean nuestras. En la oración que hagas antes de empezar con las tareas de este día, no dejes de agradecerle a nuestro Padre eterno pc enviar a Jesús, su único Hijo, y porque a través de su Nombre el poder divino está a nuestro alcance.

Radio Adventista

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