Viernes 8 de Julio – Sufre con nosotros – Devocional para Jóvenes

¿Hasta cuándo, Señor, te llamaré y no me harás caso? ¿Hasta cuándo clamaré a ti por causa de la violencia, y no vendrás a salvarnos? (Habacuc 1:2).

ESA SEMANA DE ORACION en ese colegio estaba siendo una semana de victorias. Desde el comienzo, el alumnado se había mostrado receptivo y todos los días habían llegado a la oficina haciendo preguntas en relación con su fe.

Hubo un alumno en particular al que llamaré Jorge, que se había molestado por el tema: «¿Por qué sufren los inocentes?». Su experiencia de vida lo llevó a dudar del amor de Dios. Me contó que con su hermana gemela eran hijos de una prostituta y la justicia los había dado en adopción a diferentes hogares para que se hicieran cargo de su crianza. Fue allí donde Jorge soportó todo tipo de maltratos y abusos, pero lo que más le dolía eran los recuerdos de las brutales palizas que los diferentes «padres» le habían propinado a su hermana.

– ¿Qué culpa tenía mi hermana con tan solo 4 años, para que la golpearan? – decía Jorge entre lágrimas. –Yo vi cómo le pegaban con los puños cerrados sin tener ella la culpa de nada. La molían a golpes. Usted nos dijo que Dios nos ama, pero ¿dónde estaba Dios cuándo le daban semejantes palizas?

Las preguntas difíciles que Jorge me planteó son las que Habacuc expresa en su libro, ya que no es fácil ver a un Dios de amor en un mundo maldecido por el dolor, la violencia y la injusticia. Aun así, Elena G. White da una mirada reconfortante sobre el sufrimiento al decir: «Él es nuestro sustituto y garantía. Él se pone en lugar de la humanidad, de modo que él mismo es afectado en la medida en que el más débil de sus seguidores es afectado. Tal es la compasión de Cristo que nunca se permite a sí mismo ser un espectador indiferente de cualquier sufrimiento ocasionado a sus hijos. Ni la más leve herida puede ser hecha de palabra, intención o hecho que no toque el corazón de Aquel que dio su vida por la humanidad caída» ( El ministerio de la bondad , p. 26).

¿Te ha tocado sufrir? ¿Ha sido testigo del sufrimiento de un ser querido? No te desanimes ni pierdas la fe. Ese Dios de amor no es ajeno al gran conflicto entre el bien y el mal, y pronto, muy pronto terminará con el dolor de este mundo. Créeme, él también está cansado de sufrir al ver el sufrimiento de sus hijos.

Radio Adventista

View all contributions by