Viernes 6 de Noviembre – COMER, BEBER Y GOZAR DE GRAN ALEGRÍA – Devocion Matutina para Adultos

«Luego les dijo: “ld, comed alimentos grasos, bebed vino dulce y enviad porciones a los que no tienen nada preparado; porque este es día consagrado a nuestro Señor. No os entristezcáis, porque el gozo de Jehová es vuestra fuerza”. También los levitas calmaban a todo el pueblo, diciendo: “Callad, porque es día santo; no os entristezcáis”. Y todo el pueblo se fue a comer y a beber, a obsequiar porciones y a gozar de gran alegría, porque habían entendido las palabras que les habían enseñado» (Nehemías 8:10-12).

El tercer síntoma de la depresión es la alteración del apetito, más comúnmente la desgana, aunque a veces puede ser el desenfreno por la comida. El capítulo 8 de Nehemías describe una especie de discurso magistral de Esdras. Durante toda la mañana leyó al pueblo el libro de la ley de Moisés. No solo era lectura, sino también comentarios y explicaciones para que todos la entendieran. El auditorio debía haber sido enorme, pues el relato dice que se juntó todo el pueblo en la plaza, hombres y mujeres y todos los que podían entender. Y el mensaje surtió su efecto, pues «todo el pueblo lloraba oyendo las palabras de la Ley» (vers. 9).

Observando el llanto, los líderes religiosos junto con Nehemías y Esdras entendieron que el mensaje había cumplido su propósito: contrición y arrepentimiento. Por tanto, ya no había más razón para prolongar la tristeza y así animaron al pueblo a no entristecerse, sino a gozarse. Lo instaron a aumentar su alegría con comida rica y bebida selecta y a obsequiar a otros con alimentos.

Comida y regocijo van parejos. Cualquier cultura o sociedad que observemos expresa los momentos de alegría, regocijo, júbilo y celebración con comida especial, lo equivalente a los alimentos grasos y al vino dulce del texto de hoy.

Pero cuando hay penas, resulta difícil disfrutar de los alimentos, por muy deliciosos y sugerentes que se presenten. Del afectado nos dice la Escritura que «aborrece el pan y su alma la comida suave [o deliciosa]» (Job 33:20). Tal vez estés tocado por la depresión o el desánimo y hasta aborrezcas la comida. Prueba a escuchar (o leer) atentamente lo que Dios te dice en la Escritura. Cada vez más psicoterapeutas utilizan la lectura de textos sagrados en sus pacientes como apoyo para salir del desánimo y la depresión, pues los resultados son sorprendentes.

El día de hoy, haz tuyos sus mensajes y promesas y actúa como aquellos israelitas que se fueron «a comer y a beber, a obsequiar porciones y a gozar de gran alegría, porque habían entendido las palabras que les habían enseñado».

Radio Adventista

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