Viernes 30 de Octubre – EN EL HORNO DE LA PRUEBA – Devocion Matutina para Damas

«Hermanos míos, ustedes deben tenerse por muy dichosos cuando se vean sometidos a pruebas de toda clase» (Sant. 1:2).

Negros nubarrones de pruebas cubrían el corazón de aquellos jóvenes recién casados. Él, a pesar de ser profesional, se había quedado sin empleo por causa de sus creencias religiosas; ella había tenido un accidente del que nunca se recuperó y que la dejó encorvada y con dolor. Las condiciones en que vivían no eran nada halagüeñas. Compartían una estrecha habitación en la que solo cabía una cama y un escritorio. A su lado había un pequeño espacio que servía de cuarto de baño. Cada día que pasaba, el horno de su prueba se recalentaba más y más, como queriendo derretir aquellos corazones jóvenes de recién casados ilusionados pero llenos de penurias. Sin embargo, las pruebas no los alejaron de Dios.

Me pregunto cómo serán las pruebas que estás pasando tú en tu vida, pero sobre todo me pregunto si te habrán alejado de Dios o si, por el contrario, te han acercado más a él. Hoy, muchos cristianos pasan por las pruebas de la estrechez económica, del desempleo, de la enfermedad, la discriminación o la incomprensión… El mundo puede ser un lugar tremendamente hostil. Y para aunar fuerzas ante tanta hostilidad viene bien mirar al pasado y tomar perspectiva.

Personajes del pasado como Hus o Jerónimo, que denunciaron la injusticia religiosa de su época y la corrupción que caracterizaba las esferas más altas de la religión oficial, fueron acusados de herejes y terminaron muriendo en la hoguera por causa de su fe. Siglos antes Esteban, el primer mártir, sufrió una muerte parecida. Ni siquiera Jesús, el Hijo de Dios que vino a salvarnos, pudo vivir una vida libre de conflictos y muerte (y muerte de cruz). Persecución, estrecheces económicas, trato injusto y muerte, estas son dificultades de la vida que afectaron a nuestro Salvador, y el evangelio nos llama a tenernos por dichosas cuando las compartamos, como se tuvieron por dichosos Hus, Jerónimo o Esteban.

¿Sentirnos dichosas cuando lo estamos pasando mal? Parece un concepto imposible de entender. Una de las claves para entenderlo nos la da el Comentario bíblico adventista: «No hay ninguna vicisitud en la vida, no importa cuán amarga o desanimadora sea, que por la providencia de Dios y la gracia de Cristo no pueda contribuir al crecimiento cristiano, a acercarnos más a Dios y a enriquecer nuestra comprensión de su amor para nosotros» (t. 7, p.520). Confiemos en eso. Amén.

Radio Adventista

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