Viernes 30 de Diciembre – La preciosa palabra de Dios – Matinal Jóvenes

Jesús respondió: «Más bien, dichosos los que escuchan la palabra de Dios, y la obedecen» (Lucas 11:28).

¡CUÁN GRATIFICANTE ES Y CUÁNTA ALEGRÍA DA saber que Dios está interesado de manera personal por cada ser humano! No somos contados en masa, no formamos parte de un montón. Para Dios, cada una de sus criaturas es única, y si en esta tierra hubiera existido tan solo un pecador, toda la Deidad hubiera estado de acuerdo que Jesús muriera por él.

Por esta razón, al leer las Escrituras podemos ver en ellas una carta de amor dirigida a cada mortal. Esa carta nos muestra el maravilloso plan divino para la humanidad, la triste tragedia del pecado, la solución divina a través del rescate que Jesús pagó y el exterminio definitivo del enemigo que arruinó la creación de Dios.

En la actualidad, para muchos, la Biblia parece anticuada y fuera de moda. Ya no se persigue a los creyentes ni se hacen fogatas con el Libro Sagrado. El enemigo de Dios ideó maneras más sutiles, pero muy efectivas para que los hijos de Dios ignoren la Santa Biblia. Pero, aunque esto es verdad, quienes amamos a Dios debemos poseer determinación y fuerza de voluntad para no permitirle al diablo que nos gane la batalla. No podemos esperar que baje un ángel y nos ordene leer la Biblia o «sentir ganas» para dedicarle momentos de lectura. Si realmente Dios es lo más importante en nuestra vida, su Palabra y el tiempo que le dedicamos también lo será.

Piensa un momento y reflexiona: ¿Aumentaste en sabiduría bíblica a lo largo de este año? ¿Puedes sostener tus bases doctrinales usando la Biblia o crees lo que otros estudiaron? ¿Utilizas las Escrituras para defenderte contra los ataques del enemigo, como lo hizo Jesús? ¿Procuras poner en práctica las enseñanzas bíblicas relacionadas con el carácter, la vida cristiana y la actividad misionera? ¿Encuentras gusto al leer sus páginas porque sientes que Dios está hablando a tu corazón?

Por las misericordias de Dios, este año que culmina nos acerca más a la realidad del regreso de nuestro Señor. Y así como nos preparamos y deseamos un viaje de placer, debemos prepararnos y desear el regreso de nuestro gran Rey. Esa preparación y ese deseo irán en la misma proporción que nuestro amor por Jesús, porque es imposible esperar con alegría a alguien que no se ama. Por eso, prosigamos estudiando las Escrituras, el medio más acertado para asemejarnos

Cristo, hasta que ya no necesitemos de la Biblia para contemplar a Jesús.

Radio Adventista

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