Viernes 25 de Octubre – EN HONRA AL REY QUE ESTÁ VINIENDO – DM. Adultos

EN HONRA AL REY QUE ESTÁ VINIENDO

“Los cuales también les dijeron: Varones galileos, ¿por qué estáis mirando al cielo? Este mismo Jesús, que ha sido tomado de vosotros al cielo, así vendrá como le habéis visto ir al cielo” (Hechos 1:11).

La expectativa del regreso de Cristo trastocó la vida y los planes de mucha gente en el mes de octubre de 1844. Millares de publicaciones fueron distribuidas en las tres semanas que precedieron al día 22. En Filadelfia, una sastrería colocó un cartel en la puerta, que informaba: “Cerrada en honra al Rey de reyes que está volviendo el 22 de octubre”. En el día esperado, muchos establecimientos cerraron las puertas y liberaron a los empleados. Millares de personas fueron a las iglesias para congregarse y los pastores tenían dificultades para bautizar a tanta gente en tan poco tiempo.

Altas sumas de dinero fueron donadas para que los pobres pudieran pagar sus deudas. En los campos, muchos hacendados abandonaron la cosecha. Las papas se pudrieron en la plantación; y las manzanas, al pie de los árboles. Los mensajes corrían. Se aproximaba el fin de todas las cosas.

Aquellos que pertenecían al Movimiento Millerita aguardaban la hora tan esperada. Entre ellos, estaba una adolescente llamada Elena Harmon. Sobre ese día de espera, ella escribió: “Estas eran las horas más felices de mi vida. Mi corazón desbordaba de expectativa”.

Finalmente, llegó el día 22 de octubre de 1844, pero Jesús no regresó. Puedes imaginar no solo la decepción sino también la desesperación de muchos y los trastornos que eso causó. El estudio de la Biblia estaba correcto. La profecía de Daniel 8:14, sobre los 2.300 días, debía cumplirse en aquella fecha. Sin embargo, el acontecimiento fue interpretado de manera equivocada. La profecía no se refería al regreso de Jesús, sino a su pasaje al Lugar Santísimo en el Santuario celestial, dando inicio al Juicio Investigador.

Ese amargo acontecimiento también estaba previsto en la profecía. En Apocalipsis 10:10 leemos sobre un librito que fue ingerido por el profeta. Según él, en la boca “era dulce como la miel”; pero enseguida algo cambió, relata el apóstol Juan: “Pero cuando lo hube comido, amargó mi vientre”. En el versículo 11, con la misión adventista posterior al Chasco, en perspectiva, el ángel dice: “Es necesario que profetices otra vez sobre muchos pueblos, naciones, lenguas y reyes”.

Entre las amargas decepciones de la vida, como pueblo de Dios, podemos contar con su dulce presencia, la que orienta nuestros pasos y nos da seguridad en el trayecto rumbo al cielo.

Radio Adventista

View all contributions by