Viernes 21 de Octubre – El último pensamiento – Devocional para Jóvenes

Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos (Mateo 5: 10).

SE ACERCABAN LAS HORAS FINALES DE SU VIDA. Su amor por Cristo lo había impulsado a abandonar su país ya viajar por las provincias del Imperio romano anunciando las nuevas del evangelio. Perseguido, azotado, encarcelado, había vivido en carne propia la bienaventuranza dicha por Jesús en el versículo de este día. Ya había dado testimonio de su fe ante judíos, griegos, romanos, y finalmente ante Nerón, el emperador que era temido por su crueldad y corrupción.

Pablo sabía por revelación divina que predicarle al emperador romano sería su última misión. Ahora, con sus manos encadenadas y su cuerpo entumecido por la inactividad, esperaba que se concretara la sentencia de muerte.

Antes de proseguir, procura ponerte en el lugar de Pablo. Si sabes que en las próximas horas tu vida terminará porque te ha dedicado por completo a predicar el evangelio, ¿qué pasará por tu mente? ¿Renegarías de Dios? ¿Claudicarías de tu fe? ¿Le preguntarías a Dios por qué no cumple la promesa de protección sobre sus hijos? ¿Cómo enfrentarías ese momento final? ¿Qué pensarías?

Elena G. White describe los últimos minutos de la vida de Pablo de esta manera: «Su mente se aferraba a la promesa del Salvador: “Yo le resucitaré en el día postrero” (Juan 6:40). Sus pensamientos y esperanzas giraban en torno de la segunda venida de su Señor. Y al caer la espada del verdugo, y al agolparse sobre el mártir las sombras de la muerte, su último pensamiento se proyecta hacia adelante, para unirse con el primero que surgirá en su mente en el instante del gran despertar: salir al encuentro del Autor de la vida, que le dar la bienvenida para que participe del gozo de los bienaventurados» (Los hechos de los apóstoles, p. 423).

Vivimos en tiempo de relativa calma, pero es la calma que antecede a la tormenta. Apocalipsis 13 nos advierte que la persecución por motivos religiosos volverá a ocurrir, e igual al que Pablo, los adventistas tendremos que testificar de nuestra fe ante magistrados, jueces y funcionarios que nos acusarán de ser subversivos y disidentes. Pero más allá de las sospechas que vayamos a afrontar, debemos pedirle a Dios el valor y la fe del gran apóstol Pablo para enfrentar lo que viene con la valentía y la madurez espiritual que él lo hizo.

Radio Adventista

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