Viernes 20 de Enero – Nos consuela en todas nuestras tribulaciones – Matinal Adultos

El cual [Dios] nos consuela en todas nuestras tribulaciones, para que podamos también nosotros consolar a los que están en cualquier tribulación (2 Corintios 1:4).

¿Cómo se enfrenta la gente al fracaso? Esta pregunta es la que se debe responder a la investigadora Carol Dweck.

Al comenzar su investigación, Carol Dweck suponía que solo había dos maneras de lidiar con los desafíos: enfrentarlos o salir huyendo. Sin embargo, descubrió que existe una tercera opción. Reunió a un grupo de niños y les dio una serie de rompecabezas. Los primeros eran muy fáciles de armar, pero los siguientes eran cada vez más complicados. Unos comenzaron a refunfuñar, otros sudaban y se esforzaban… Mientras tanto, Dweck “observaba sus estrategias e investigaba lo que pensaban y sentían”. Entonces ocurrió lo que ella nunca su- puso que pasaría… Un niño que tenía que armar un rompecabezas de los más difíciles “acercó su silla, se frotó las manos, chasqueó los labios y dijo en voz alta: ¡Me encantan los retos!””. Otro dijo: “¡Estaba deseando que fuera un juego educativo!”. Tras analizar estas reacciones, la investigadora concluyó que a esos niños “no solamente no les desanimaba el fracaso, es que ni siquiera pensaban que estuviesen fracasando: creían que estaban aprendiendo”. *

¿Se puede aprender de nuestros reveses? En 2 Corintios 1, el apóstol Pablo nos presenta dos lecciones que podemos extraer de nuestras situaciones más sombrías. o La primera la encontramos en este pasaje: “El cual nos consuela en todas nuestras tribulaciones, para que podamos también nosotros consolar a los que están en cualquier tribulación” (versículo 4). Nuestros fracasos nos enseñan a consolar a los que han tenido una experiencia similar a la nuestra. Después de la muerte de mi madre, soy más empático con aquellos que han perdido a su progenitora, porque mi pérdida me ha enseñado a consolarlos. Nuestra experiencia es la que nos da la capacidad de entender y ayudar a los que están viviendo lo que nosotros ya superamos. o La segunda lección la encontramos en el versículo 9: “Tuvimos en nosotros mismos sentencia de muerte, para que no confiáramos en nosotros mismos, sino en Dios que resucita a los muertos”. El fracaso debe enseñarnos a confiar más en Dios y menos en nosotros.

Así que no nos limitemos a enfrentar o huir de las situaciones, te invito a tratar de aprender.

Radio Adventista

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