Sábado 8 de Agosto – PAZ EN MEDIO DE LA TORMENTA – DM. Damas

«El Señor da fuerza a su pueblo; el Señor bendice a su pueblo con paz» (Sal. 29:11).

Escuchando a sobrevivientes de los huracanes David e Isaac que afectaron no hace mucho a la República Dominicana, me sorprendió oír el w relato de una familia. Cuando el viento empezó a batir con fuerza, narraba la joven, ella, junto con su esposo y sus hijos, «disfrutaban del espectáculo» a través de una ventana. Los niños celebraban con algarabía cada trozo de zinc que se desprendía de los tejados de las casas vecinas; también algunos árboles alzaban el vuelo para deleite de esa familia. Jamás imaginaron ellos que la fuerza descomunal del huracán se llevaría de raíz su propia vivienda. Se sentían completamente seguros dentro de ella, pero cuando las lluvias y el viento impactaron su tejado, se escuchó un terrible estallido. Los padres, angustiados, hicieron todo lo que estuvo en su mano para salvar a todos sus niños, que estaban siendo zarandeados por ráfagas de viento de hasta 240 kilómetros por hora. Todos sobrevivieron, aunque perdieron lo que tenían y pasaron varios días a la intemperie, con la ropa mojada y tiritando de frío.

Este peligroso mundo no provee seguridad. En cualquier momento podemos ser víctimas de huracanes, terremotos, plagas, hambres o rumores de guerra; de cualquier fenómeno que deje estragos a su paso. ¿Dónde encontraremos paz? Dios es el único que puede darnos paz para permanecer firmes en medio de las más duras pruebas. «El Señor bendice a su pueblo con paz», y esta es una promesa que debe llenarnos de ánimo.

Cuenta una antigua historia que un rey quería tener en su palacio un cuadro que le inspirara paz. Así que le llevaron dos cuadros para que eligiera. El primero tenía un plácido lago bajo un luminoso cielo azul; sin duda, inspiraba paz. Pero el segundo mostraba unas montañas escabrosas de las cuales caían torrentes de agua y un cielo iluminado por rayos. Acercándose más al cuadro, el rey pudo observar que detrás de ese primer plano, había un sencillo arbusto creciendo de una grieta con un nido de pájaros reposando sosegadamente en él. Entonces, el rey exclamo: «¡Este es el cuadro que quiero! ¡Esto es realmente la paz!».

Tranquilidad en medio de la tormenta, esa es la bendición que nos da el Señor. Haz tuya esa promesa, para que puedas sentirte tranquila en tu nido, bendecida y en paz, aun cuando afuera haya duras tormentas.

Radio Adventista

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