Sábado 31 de Diciembre – Nos vemos – Devoción Matutina para Jóvenes

«Ciertamente, vengo pronto». Amén. ¡Ven, Señor Jesús! (Apocalipsis 22:20).

LOS ÚLTIMOS CUATRO AÑOS DE ENSEÑANZA PRIMARIA, tuve que asistir al turno matutino. Alguno de mis padres me despertaba, y despues de asearme, me sentaba a la mesa con toda la familia. Había una jarra plástica llena de leche caliente con chocolate, y el pan casero, hecho por mi padre, ya estaba cortado en trocitos para ser untado con mantequilla y mermelada. Aunque siempre me levanté medio dormido, sentí gran apetito, pero ni yo ni mis hermanos pudimos comer hasta que se hizo la lectura de la «devoción matutina» y se orara. Casi siempre era mi padre el que leía cada mañana, con voz tranquila y monótona, y luego todos nos arrodillábamos para orar. En esa oración matutina oraba solo él, e intercedía en el altar del Señor por mi madre, por mí y por cada uno de mis hermanos. Era una oración larga. Luego rogaba por la iglesia, los pastores, los maestros y los colportores. Después de ese culto que finalizaba a las 6:30 am, llegaba el gran momento para disfrutar el desayuno y comenzar la jornada del día.

Hoy, al ver cómo condujo Dios la familia que formaron mis padres, solo tengo palabras de alabanza y agradecimiento. Con esos hermosos recuerdos escribí este libro de lecturas devocionales, porque, así como Dios prosperó el hogar que me formó, anhelo que Dios te prosperara a ti, a los que amas ya cada miembro de la gran familia adventista.

En tu caso, ¿notaste la mano divina conduciéndote en este año? ¿Sentiste su guía y su protección en los momentos de alegría o en el dolor? ¿Te interesa pedir la compañía de Jesús diariamente? En la primera página de este libro te propuse el desafío de parecerte más a Jesús. ¿Lo lograste? ¿Has dejado que la misericordia, la bondad y el amor de Cristo se reflejen a través de tu conducta?

Querido hermano en Cristo: por la gracia de Dios estamos llegando al final de este año y también nos acercamos al final de la historia humana. La promesa de Jesús que nos dice: «Ciertamente, vengo pronto», muy pronto se cumplirá y para estar preparado, día a día debemos nutrirnos de su palabra, repleta de ejemplos y enseñanzas para nuestro crecimiento espiritual. Inspirado en ella, a lo largo de este año, Dios me permitió hablarte para animarte a que prosigas en tu lucha cristiana. ¡Nunca desistas! Cristo volverá pronto, y si Dios quiere, me dará el privilegio de conversar contigo, no a través de un libro, sino cara a cara. Hagamos planes de encontrarnos el primer sábado en el cielo junto al árbol de la vida. Nos vemos.

Radio Adventista

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