Sábado 20 de Marzo – Héroes verdaderos – Devoción Matutina para Adultos 2021

“No seas vencido de lo malo, sino vence con el bien el mal” (Romanos 12:21).

Todos sabemos cómo tratar bien a los que nos tratan bien. Sin embargo, no siempre lo conseguimos. Ahora, pretender hacer bien al que nos hace mal es cosa seria. La tradicional “Ley del Talión” es un principio jurídico de justicia retributiva, por el que la norma imponía un castigo acorde al crimen cometido, obteniendo la reciprocidad. “Talión” deriva de la palabra latina tallos, que significa “idéntico”, o “semejante”, es decir, que la pena no debe ser equivalente sino idéntica. Jesús y Pablo presentan un camino inverso a fin de que no seamos vencidos por el mal: declaran que venzamos el mal con el bien.

Cuando la escritora canadiense Margot von Sluytman era adolescente, en 1978, su padre, Theodore, fue asesinado en la tienda donde trabajaba. Cuando la familia recibió la noticia, quedó devastada. Glen Flett, un delincuente reincidente en crímenes, fue preso y condenado por el asesinato. En la prisión fue alcanzado por Cristo, se arrepintió de todos sus pecados y se convirtió al evangelio.

Cuando terminó su condena, descubrió que Margot era una brillante y premiada escritora, y junto con su esposa hizo una donación secreta en favor de su trabajo. Poco después, la esposa de Glen recibió un correo electrónico con la pregunta de si ella estaba casada con Gent Flett, el hombre que había matado a su padre el 27 de marzo de 1978. Este mail abrió un dialogo virtual por un tiempo, hasta que se encontraron cara a cara, Glen pidió perdón, lloró, y Margot abrazo al asesino de su padre. ¿Cómo fue posible esto? Los amigos le decían a Margot que no reabriera sus heridas. Ella solo respondía: “Ahora estamos restaurados y tenemos esperanza”.

¡Qué tremendo ejemplo de perdón! No importa la gravedad de la situación, no podemos poner un signo de interrogación donde Dios ya colocó un punto final. Bien decía Tertuliano: “Si quiere ser feliz por un instante, vénguese; si quiere ser feliz para siempre, perdone”. Esto significa pagar al mal con el bien. Ese pago hace bien tanto al ofensor como al ofendido. Solo los abrazados por Dios pueden abrazar de esta manera.

“La verdadera grandeza y nobleza del hombre se mide por el poder de los sentimientos que subyuga, y no por el poder de los que lo dominan. El hombre fuerte es el que, aunque sensible al maltrato, domina sus pasiones y perdona a sus enemigos. Los tales son verdaderos héroes” (Elena de White, Mente, carácter y personalidad, t. 2, p. 331).

Hoy, sé un verdadero héroe y haz bien al que te hizo mal. No es fácil, pero sí necesario y válido. Dios siempre reparará un corazón quebrado. Para ello, debes entregarle todos los pedazos.

Radio Adventista

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