Miercoles 7 de Agosto – EL DRAMA DE LA MUJER DESLUMBRANTE — 2 – Damas

BETSABÉ

EL DRAMA DE LA MUJER DESLUMBRANTE — 2

Oyendo la mujer de Urías que su marido Urías era muerto, hizo duelo por su marido. 2 Samuel 11:26.

Cuando a David le informaron que la mujer que se le antojó era casada, debió olvidarse de ella. Y ella debió resistirse. Pero no lo hizo. La lev estaba de su parte, pero ella cedió.

Ahora tenían un gran problema. No pensaron en abortar, y ¡qué bueno!

David ordenó que trajeran a Urías desde Moab, el país vecino al este del Jordán, donde estaba peleando por él, y lo mandó a su casa para que durmiera con Betsabé, y luego creyera que el hijo de David era suyo.

Pero Urías durmió a las puertas del palacio. Mientras los compañeros de armas arriesgaban la vida en el campo y el arca de Dios reposaba en una tienda, un soldado no podía dormir en su casa.

Cuando David se enteró de que Urías no había ido a su casa, palideció. Mandó llamar a Urías y lo trató como a un príncipe. Luego de embriagarlo le susurró al oído: “Ve a tu casa y descansa. Betsabé te está esperando”. Pero Urías no fue.

Al otro día, David preguntó a sus siervos por Urías. Cuando se enteró que no le había obedecido, decidió eliminar a este leal soldado, fiel servidor y héroe de guerra (ver 2 Samuel 23:8,39). Garabateó un mensaje para el capitán Joab, su sobrino y jefe del ejército, ¿y con quien crees que lo mandó?, con Urías, quien se apresuró a servir a su rey. El mensaje decía: “Poned a Urías al frente, en lo más recio de la batalla, y retiraos de él, para que sea herido y muera” (2 Samuel 11:15).

Por esa mujer deslumbrante David había descendido al abismo de la infamia.

Joab cumplió la orden. Mandó al frente a Urías y luego ordenó que lo dejaran solo. Urías murió en combate. Resuelto el problema, David dejó pasar los días del luto y se casó con Betsabé. Los adúlteros dormían juntos en cojines reales, pero les faltaba la mejor almohada, la conciencia limpia.

Si eres casada y asediada por un seductor, huye de él como de la lepra y el sida. No peques contra tu cuerpo, el templo del Espíritu Santo. No peques contra tu esposo, el que es una carne contigo. No peques contra Dios. –LC

Radio Adventista

View all contributions by