Miércoles 25 de Enero – Un mal convertido en Bendición – Matinal Damas

“Ahora pues, no tengan miedo. Yo los sustentaré a ustedes ya sus hijos”. Génesis 50:21, RV2015.

José no solo perdonó a sus hermanos, sino que les aseguró el sustento. ¡Así es Dios! Nos perdonamos aun cuando lo ignoramos y lo rechazamos. Manifestamos la misma actitud a otros.

José experimento cómo Dios se convirtió en bendición la maldad de sus hermanos, la falsa acusación de Potifar, el olvido del copero y los siete años de hambre. Tenía suficientes excusas para perder la fe, la esperanza y la confianza en Dios, pero esperó que todo cuanto parecía lúgubre fuera convertido algún día en bendición. ¿Cuán paciente eres tú durante el tiempo de prueba? ¿Confías en que Dios en algún momento tornará lo malo que hoy experimentas en una bendición para tu vida y la de otras personas? Así como Dios revirtió lo negativo para ejecutar su plan en la vida de José, puede hacer lo mismo por ti. Cualquier mala intención de otros es usada por Dios para completar su obra perfecta en ti.

Uno de los principios de vida y enseñanza que aprendí de mi madre fue sobre la venganza. Según ella, la forma más eficiente de vengarse era devolver un bien a quienes nos habían tratado mal. Su actitud era inconcebible para mi mente infantil: “Espera a que esa persona te necesite, entonces puedes vengarte, haciéndole un bien”. Sin embargo, poner en práctica ese principio me ha ayudado a perdonar a quien me ha herido, e incluso a proveer para quien me ha negado lo que me corresponde por derecho. Experimentó que es el mejor antídoto para la depresión. Imaginar la escena como lucirá diez años más tarde te dará una actitud positiva ante la vida; hacer el bien a quien te ha hecho mal te ayuda a vivir en paz con Dios y con tus semejantes.

Esta fórmula no es fácil, y no es posible ponerla en la práctica por ti misma. Solo la gracia divina, la meditación en la actitud perdonadora del Padre y seguir el ejemplo de Jesús orando por sus verdugos: “Perdónalos, porque no saben lo que hacen” (Lucas 23:34), te darán el coraje necesario incluso para proveer para quienes te han ultrajado en el pasado.

Empieza hoy a ser una proveedora de perdón, hasta llegar al nivel de José, de consolar y hablarles al corazón a quienes te han tratado mal. Empieza hoy a ser una bendición donde encuentres un mal.

Radio Adventista

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