Miercoles 24 de Junio – CUMPLIR LA META – Devocion Matutina Adultos

CUMPLIR LA META

«Pero de ninguna cosa hago caso ni estimo preciosa mi vida para mí mismo, con tal que acabe mi carrera con gozo, y el ministerio que recibí del Señor Jesús, para dar testimonio del evangelio de la gracia de Dios» (Hechos 20:24).

El apóstol Pablo deseaba pasar la Pascua en Jerusalén ya que allí, más que en ningún otro lugar, tendría la oportunidad de anunciar el evangelio a personas de todas las partes del mundo, que llegaban con motivo de la fiesta. Desde la ciudad de Corinto, en Grecia, viajó hacia Jerusalén visitando los lugares intermedios para confirmar la fe de los creyentes. Pero cumplir con su cometido implicaba no solo incomodidades, sino también sacrificios y sufrimiento. Eso no afectaba a Pablo ya que, como dijo él mismo: «Pero de ninguna cosa hago caso ni estimo preciosa mi vida para mí mismo, con tal que acabe mi carrera con gozo, y el ministerio que recibí del Señor Jesús, para dar testimonio del evangelio de la gracia de Dios». El apóstol tenía un propósito claro en su vida: cumplir la meta asignada por Dios. Este designio justificaba todas las penas. Tan efectivo fue su trabajo que en el primer siglo de la era cristiana podía decir que la fe se estaba divulgando «por todo el mundo» (Romanos 1:8).

Sin embargo, la tarea de alcanzar el mundo con el evangelio solo se ha cumplido parcialmente. Aún queda más de la mitad del mundo que no ha escuchado acerca del perdón y del amor de Dios. No conocen a Cristo, ni su sacrificio expiatorio, ni tienen la esperanza de la resurrección o la vida eterna. ¿Crees que no están listos para recibir el mensaje? Dijo Jesús: «Alzad vuestros ojos y mirad los campos, porque ya están blancos para la siega» (Juan 4:35). «¿Quiénes dejarán las placenteras casas y los queridos vínculos de parentesco para llevar la preciosa luz de la verdad a tierras lejanas? Para aquellos a quienes ha sido encomendada la luz de la verdad, cada día, cada momento, llega colmado de la terrible comprensión de que los hombres y mujeres en todas las tierras se están preparando para bien o para mal, fijando su destino eterno» (Testimonios para la iglesia, tomo 8, pág. 60).

Aún hoy la luz de la verdad necesita ser llevada por instrumentos humanos. ¡Necesita ser llevada por ti y por mí! Si asumimos el compromiso de cumplir la tarea propuesta, seguramente se interpondrán dificultades y obstáculos. Habrá sacrificios o penurias que será necesario afrontar. No obstante, podemos contar con la bendita promesa: «Recibiréis poder cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos […] hasta lo último de la tierra» (Hechos 1:8).

Radio Adventista

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