Miércoles 18 de Enero – La angustia de Jacob – Devocional para Damas

“¡Líbrame del poder de mi hermano Esaú, pues tengo miedo de que venga a matarme a mí ya las madres ya los niños!” Génesis 32:11, NVI.

En su angustia (Jacob) oró a Dios durante toda la noche… Le suplicó con lágrimas. Afirmó que estaba profundamente arrepentido de sus pecados… El patriarca luchó con el ángel toda la noche para suplicar su bendición… En su angustia se refirió a su íntimo arrepentimiento, a la profunda humillación que había experimentado por causa de sus errores” (HR, pág. 96).

Imita el contenido de su oración: humildad, reconocimiento de la misericordia de Dios, súplica por protección y aprecio por la ayuda recibida. Cuando todo parezca ir en tu contra, ora; cuando seas responsable de lo que dicen, ora; cuando estes angustiada, ora; antes de enfrentar a tu enemigo, ora; cuando el peligro sea inminente, ora; cuando tengas miedo, ora; cuando personas inocentes podrian sufrir las consecuencias de su pasado, ora; cuando no haya actuado con integridad, ora; cuando los demas parecen mas fuertes que tu, ora; cuando la labor que ha hecho por muchos años está en peligro, ora; cuando estes a punto de ser atacada, ora; cuando te sientes amenazada, ora; cuando las sospechas te impidan ver la compañía divina, ora; cuando necesites tomar una decision, ora.

El plan de acción de Jacob incluía cuatro aspectos. Pon en práctica estos cuatro pasos de fe cuando tengas que enfrentar a tus oponentes o tomar una decisión: (1) Oración incesante. (2) Descanso apropiado. Génesis 32:13 indica que descansó después de orar. (3) Iniciar la reconciliación con obsequios para el adversario. Los mensajeros debían hacer una clara distinción entre “mi señor Esaú” y “tu siervo Jacob”. Muchos conflictos podrían resolverse con un sincero arrepentimiento. (4) Estrategia. Dividió el campamento, no hizo alarde de su fuerza para impresionar a su hermano, a pesar de que regresaba a su tierra natal con una gran familia y financieramente próspero.

Cuando Jacob ejecutó su plan, salió el sol (vers. 31). Querida amiga, no importa cuánto larga es la noche de angustia que vives, si te aferras a Jesús, te amanecerá el sol de justicia. ¿Cuál es tu angustia en este día? ¿Podría tu desesperación impedirte ver la compañía de los ángeles? ¿Podrías llevarte a desconfiar de las promesas divinas? ¿Estás en peligro de tomar una decisión apresurada? ¿Estará el enemigo sugiriéndote pensamientos de poca valía? Amiga, aférrate a la misericordia divina. Aunque no veas la respuesta inmediata, confía en las promesas de Jesús.

Radio Adventista

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