Miercoles 15 de Abril – SIR MICHAEL COSTA – Devocion Matutina Jóvenes

SIR MICHAEL COSTA

De hecho, algunas partes del cuerpo que parecieran las más débiles y menos Importantes, en realidad, son las más necesarias. 1 Corintios 12:22.

Sir Michael Costa, compositor y director de orquesta famoso que vivió hace 136 años, tuvo una experiencia que ilustra muy bien el versículo de hoy.

Mientras dirigía el ensayo de la orquesta, en el Teatro Covent Garden en Londres, empezó a sentirse incómodo. Fruncía el ceño a menudo, pues era evidente que algo andaba mal. De repente, detuvo la orquesta.

-No escucho el “pícolo” -dijo dirigiéndose a la orquesta.

¿Te puedes imaginar la vergüenza que experimentó el músico que tocaba el oboe musette, al ser objeto de la mirada de todos sus compañeros? ¿Habría estado soñando? ¿Se habría perdido? ¿O sería que simplemente descansaba?

Sin duda se sorprendió ante el hecho de que se notara que no estaba haciendo bien su trabajo; si él era solo uno de tantos ejecutantes. Después de todo, el pícolo es un instrumento muy pequeño y su sonido muy tenue, comparado con el grupo de metales. La mayoría de nosotros nunca habría notado la diferencia, pero Sir Michael Costa sí la notó. La música no alcanzaría su plenitud sin el delicado sonido del pícolo.

Así también es la iglesia de Dios. Cada uno de los miembros es sumamente importante. Cada persona tiene una tarea que realizar.

Puede ser que tu voz no sea tan fuerte como la del diácono Pérez, pero se necesita de ella para cantar los himnos el sábado por la mañana. Me imagino que los ángeles fruncen un poco el ceño mientras se cantan los himnos de alabanza. ¡Ah, allí está el problema! Pedro está leyendo su lección. Susana está dibujando monitos. ¿No crees que Jesús extraña tu voz cuando te quedas callado?

Puede ser que tu ofrenda no sea tan grande como la del Sr. Rodríguez, pero es igualmente necesaria para llevar el mensaje a todo el mundo. Si retienes tus ofrendas, por pequeñas que estas sean, alguna parte de la obra de Dios sufrirá y quedará sin hacerse.

No tienes que llegar a ser muy importante ante la vista de los hombres para pertenecer a la “orquesta” de la iglesia. En este momento, eres integrante del equipo. Es indispensable que hagas tu parte.

Radio Adventista

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