Viernes 21 de octubre. Matutina para adultos – “Nuestra misión en casa”

Viernes 21 de octubre. Matutina para adultos – “Nuestra misión en casa”

«Acuérdate de tu Creador en los días de tu juventud, antes que vengan los días malos, y lleguen los años de los cuales digas: “No tengo en ellos contentamiento”». Eclesiastés 12: 1

¿SABÍAS QUE EL 75% de todos los cristianos de Estados Unidos de hoy aceptó a Cristo antes de los catorce años de edad? Yo tampoco lo sabía. Tres de cada cuatro personas que llevan el nombre de Cristo lo escogieron como Salvador en algún momento entre su nacimiento y los trece años de edad. ¿Sabes qué significa eso? Significa:

  1. que el momento más fértil y receptivo para todo esfuerzo espiritual es antes de que un niño cumpla catorce años;
  2. que la tasa de evangelización de mayor éxito se produce entre los niños; y
  3. que la inversión más significativa que la iglesia puede realizar es volcar sus recursos y su personal en la vida de su gente más joven. ¿Podría ser esa la razón por la que tanto el reino de la luz como el reino de las tinieblas estén invirtiendo tantísimo en nuestros niños?

En su libro Transforming Children Into Spiritual Champions: Why Children Should Be Your Church’s #1 Priority [Transformar a los niños en campeones espirituales: Por qué los niños deberían ser la prioridad número uno de tu iglesia], George Barna, demógrafo cristiano, recopila un intrigante perfil estadístico de los jóvenes estadounidenses. He aquí un muestreo: De los 31 millones de niños en el intervalo de edad entre los 5 y los 12 años, más de cuatro de cada cinco usan una computadora de forma habitual en la escuela; los niños entre las edades de 2 y 7 años pasan una media de casi 25 horas por semana recibiendo la influencia de los medios de comunicación, y la cifra salta a 48 horas por semana para las edades de 8 a 13 años. El 44% de todos los preadolescentes admite que no tiene ningún modelo al que imitar; cuando nombran a las tres personas más importantes en el mundo para ellos, solo uno de cada tres menciona a su madre o a su padre; aun así, nueve de cada diez dicen que se llevan bien con sus padres; y un tercio de los que se encuentran entre los 8 y los 12 años de edad dice que quiere pasar más tiempo con su madre.

Sin embargo, dejando a un lado sus páginas de estadísticas, considera la conclusión más impresionante de Barna: «Descubrimos que la probabilidad de que alguien aceptase a Jesús como Salvador era del 32% para los comprendidos entre las edades de 5 y 12 años; del 4% para los que estaban en el intervalo de 13 a 18 años; y del 6% para los de 19 años o más. En otras palabras, si la gente no acepta a Jesucristo como su Salvador antes de llegar a los años de su adolescencia, la probabilidad de que llegue a hacerlo después es escasa» (p. 34; la cursiva es nuestra).

Barna no es Salomón. Pero ambos confirman la misma realidad. Para Dios y la fe, los mejores días, los días dorados de la inocencia de la niñez, son el momento idóneo para lograr una relación duradera de por vida con Dios, nuestro amado Creador. Podemos predicar el evangelio en los últimos rincones de la tierra, pero, entretanto, nuestra misión mayor y de más éxito nos aguarda en casa.

 

Radio Adventista

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