Martes 29 de Noviembre – Una obra del enemigo – Devocional para Jóvenes

Entonces oí una fuerte voz en el cielo, que decía: «¡Aquí están ya la salvación y el poder y el reino de nuestro Dios, y la autoridad de su Cristo! ¡Ya ha sido expulsado el que día y noche acusaba a nuestros hermanos delante de nuestro Dios!» (Apocalipsis 12: 10).

DISCONFORME CON LA TAREA QUE HACÍAN LOS ANCIANOS DE IGLESIA, un hermano quiso tener un encuentro con ellos, estando yo presente, para hacer su descargo y señalar aquellas cosas que mejorar. El espíritu que lo impulsaba a realizar esas críticas no era el de un cristiano, ni tampoco lo hacía para que la iglesia mejorara, sino que con espíritu altanero y acusador dejaba salir de sus labios ironía y palabras hirientes. Viendo el daño que producía en quienes lo escuchaban, procuré frenarlo para que dejara de hablar y analizáramos cómo llegar a un acuerdo. Esto hizo que sus críticas acabaran aún más punzantes, hasta que escuchó de mis labios: «Hermano, esta manera de criticar y juzgar está impulsada por el diablo». Sumamente ofendido guardó silencio y días después me pidió las razones por las que yo había dicho esa frase.

No es la obra de Cristo señalando faltas, juzgar y criticar. Jesús es nuestro Abogado defensor, no nuestro fiscal. Las Escrituras nos amonestan en reiteradas ocasiones para abstenernos de juzgar a los demás (Mat. 7: 1, Sant. 4: 11), ya que solo Dios es el Juez de los hombres y además solo Dios puede juzgar, pues conoce las intenciones del corazón. Por esta razón, los seres celestiales sintieron un gran alivio y una gran felicidad cuando el diablo fue expulsado del cielo, porque así no tendrán que escuchar las manifestaciones que manifestaron delante de Dios «día y noche».

Mostrando una coherencia total con el versículo de este día, Elena G. White nos dice: «La paz de Cristo no puede morar en la mente y el corazón del obrero que critica y encuentra faltas en otro obrero simplemente porque el otro no practica los métodos que él cree mejores, o porque siente que no es apreciado. El Señor nunca bendice al que critica y acusa a sus hermanos, porque esta es la obra de Satanás» ( El evangelismo , p. 79, énfasis añadido).

Y en tu caso, ¿sueles juzgar y criticar a los demás? ¿Te ves tentado a acusar a los que no piensan o actúan de acuerdo a tu criterio? Si realmente quieres ayudar a un hermano, sigue el consejo de Mateo 18:15, y habla con él a solas. Pídele a Dios que te dé las palabras justas a fin de que tu opinión sea bien apreciada y desaparecerá un tremendo gozo al ser usado por Jesús.

Radio Adventista

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