Martes 28 de Febrero “DIOS CUIDARÁ DE TI” Devocion Matutina para Damas

“El Señor te protegerá; de todo mal protegerá tu vida. El Señor te cuidará en el hogar y en el camino, desde ahora y para siempre” (Sal. 121:7, 8, NVI).

Morris, mi esposo, se preparaba para viajar al extranjero para el funeral de \l I su tío. Todo estaba en orden, excepto mi temor persistente respecto de 1. ▼ JLsu seguridad en su ciudad natal. Para empeorar la situación, Morris había luubido una llamada de un extraño, que le hacía preguntas inusuales recabando Información sobre su vuelo.
Llegamos a Atlanta, de donde partiría su avión. Pero durante la noche no pude conciliar el sueño, preocupada por el bienestar de mi esposo. Sentada en la cama •i la mañana siguiente, agotada por la falta de sueño, recordé las palabras de mi nieto, Nikolas: “Abuela, si oras, no te preocupes. Si te preocupas, no ores”. Lamen- l.iblemente, no había seguido su sabio consejo.
Tras levantarme muy temprano, abrí la Biblia y mis ojos tropezaron con estas I inlabras: “El Señor te protegerá; de todo mal protegerá tu vida. El Señor te cuidará r>n el hogar y en el camino, desde ahora y para siempre”. Interpreté este pasaje como la promesa divina de que él protegería a mi esposo.
En el aeropuerto, acompañé a Morris hasta donde los funcionarios de seguridad lo permitían. Luego, me despedí de él. En el trayecto de regreso a casa, pensé de nuevo en las llamadas telefónicas del extraño y pedí a Dios que protegiera a mi nsposo. A la mañana siguiente, cuando abrí mi libro devocional, mis ojos se fijaron •in este texto, que leí con atención: “A sus ángeles mandará acerca de ti, que te guarden en todos tus caminos” (Sal. 91:11). Emocionada, clamé: “¡Gradas, Señor!” Oré, y empecé ese día segura de la presencia de Dios junto a mi esposo y junto a mí.
Aproximadamente unas dos horas más tarde, mientras iba y venía tranquilamente, me sobrecogió notar que un auto de policía parecía seguirme. Revisé mi limite de velocidad y me puse a escuchar mi CD favorito, acompañándolo con mi voz. Finalmente, el vehículo policial giró hacia una calle lateral. Días después, mi esposo regresó sin problemas a este país y a nuestro hogar.
Agradecí al Señor su protección sobre los dos, y por sus palabras de seguridad de que él cuidará de nosotros y nos mantendrá libres de daños.
Querida hermana, ¿estás enfrentando tiempos turbulentos, y sientes que te abruman los problemas? Deja tus preocupaciones en manos de Jesús, que vela por ti y te tranquiliza con su amor.

Radio Adventista

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