Porque se levantará nación contra nación, y reino contra reino, y habrá hambre y terremotos en distintos lugares (Mateo 24: 7).
A TRAVÉS DE LAS MARAVILLAS DE LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN, las batallas realizadas en el Golfo Pérsico contra Irak fueron vistas por millones de personas. Imágenes satelitales, cámaras montadas sobre misiles, miras infrarrojas y todo aquello que pudiera reproducir los enfrentamientos armados fue utilizado para que el mundo supiera la verdad y las razones de esa guerra.
La guerra que se desató por parte de Estados Unidos y otras fuerzas mundiales sobre Irak a comienzos de 1991 fue un uso tecnológico nunca antes visto. Todos los medios de comunicación hicieron eco de esa manifestación bélica, pero lo que muy pocos medios reprodujeron fue la tremenda devastación que la población civil probablemente sufrirá finalizada la guerra.
John Pilger, un hombre entregado al periodismo de investigación, narra de manera abrumadora lo que otros callaron o prefirieron ignorar. «Ninguna sociedad moderna puede sobrevivir sin infraestructura y, tal como demuestra documentos oficiales, Irak ha sido deliberadamente inutilizado por el bombardeo que Estados Unidos dirigió en 1991 […] El precio de vidas fue asombroso. Entre 1991 y 1998, según los informes de Unicef, habían muerto 500 000 niños de menos de cinco años, incapaces de superar la malnutrición crónica, el agua contaminada y la falta de atención médica» (¡Basta de mentiras!, p. 422) .
Resulta asombroso ver en una sola página de un libro secular el cumplimiento de que se levantaría «nación contra nación, y reino contra reino» y que las consecuencias de esos enfrentamientos empobrecerían a los países más débiles llevándolos a padecer hambre y enfermedades. Los resultados que la población iraquí debe padecer hasta el presente muestran la veracidad de las palabras de Cristo.
No sé qué más podemos ver de aquí en adelante sobre las guerras y sus terribles efectos, pero sí sé que este año está por terminar y cada día que pasa estamos más cerca del retorno de Aquel que nos dejará esta profecía. Las guerras, las enfermedades, los terremotos y el aumento de falsos profetas deben alertarnos y ponernos en guardia para que el regreso de Cristo no nos tome por sorpresa.
¿Te estás preparando para recibirlo? ¿Es tu vida espiritual una experiencia gozosa que deseas continuar cuando te encuentres con Jesús? Nuestro Salvador vendrá muy pronto a buscar a sus hijos y nosotros no podemos faltar a ese encuentro. Prepárate para encontrarte con el que tiene poder para terminar con las guerras e instaurar la paz en todo el universo.


