Lunes 9 de Octubre – “DIOS ME HA HECHO ALEGRARME” – Matutina Adultos

Dios me ha hecho alegrarme, y todos los que sepan que he tenido un hijo, se alegrarán conmigo (Génesis 21:6, BLP).

Al momento de escribir esta reflexión, María Cristina Camilo tenía 103 años. En 1952 se convirtió en la primera locutora de la República Dominicana. Es una mujer querida y admirada en mi país. En 2019 ella tuvo una participación especial ante un grupo de personas de la tercera edad y declamó de manera magistral el poema “Nos llegó la tarde”. Las primeras estrofas del poema dicen:

“Aquí no hay viejos, solo nos llegó la tarde. Una tarde cargada de experiencia, experiencia para dar consejos. Aquí no hay viejos, solo nos llegó la tarde. Viejo es el mar y se agiganta, viejo es el Sol y nos calienta, vieja es la Luna y nos alumbra, vieja es la Tierra y nos da vida, viejo es el amor y nos alienta. Aquí no hay viejos, solo nos llegó la tarde”.

El mar, el Sol, la Luna, la Tierra, el amor, todos son viejos y siguen siendo fundamentales para la vida en nuestro planeta. La “llegada de la tarde” no es sinónimo de inutilidad; aquellos a quienes les ha llegado la tarde están cargados de saber, son los “graduados en la universidad de la vida y del tiempo”. Dios cumplió su pacto y le dio un hijo a Abraham cuando el patriarca tenía cien años, cuando vivía su “vejez”, cuando le había llegado la tarde (Génesis 21:2, 5). Uno supondría que con cien años lo que le correspondería sería ser abuelo o bisabuelo, pero el Señor lo hizo padre. El cumplimiento de la promesa divina hizo que la vida de Abraham floreciera, y con la llegada de la tarde llegó una nueva vida al seno familiar.

Sara, que también vivía su vejez, declara: “Dios me ha hecho alegrarme, y todos los que sepan que he tenido un hijo, se alegrarán conmigo” (Génesis 21:6, BLP). Sí, en el momento más oscuro de la tarde, Dios alegró la vida de Sara. ¿No ha hecho Dios lo mismo contigo? Tú, para quien también ha llegado la tarde, ¿podrías contar a otros cómo el Señor ha alegrado esta etapa de tu vida? Cuando la tarde cubrió las vidas de Abraham y Sara, cuando la vejez transformó la textura de su piel, el cumplimento de las promesas divinas los llenó de vida y alegría. Dios también te hará alegrar a ti.

Radio Adventista

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