Lunes 6 de Marzo – Exonerados de la guerra – Matinal Damas

Escúchenme, israelitas, hoy van a pelear contra sus enemigos, pero no tendrán miedo. ¡Hagan a un lado la cobardía, y sean valientes! Deuteronomio 20:3, TLA.

El capítulo 20 de Deuteronomio establece las leyes de la guerra. El sacerdote era responsable de hablarle al pueblo antes de que entrara en batalla, para animarlos y recordarles que Dios peleaba por ellos. Después, los oficiales dieron las pautas para decidir quién debía ir a la batalla y quién podía quedar exonerado. ¡Jesús, nuestro Sacerdote y Oficial, sabe para excelentes batallas no calificamos, y qué decirnos palabras para que no perdamos el ánimo!

La motivación destacaba: no desmayar, no temer, no azorar y no desalentarse. Nada debilita las manos como un corazón tembloroso: el temor físico se azoraría o se turbaría, y esos nervios los llevarían a desalentarse unos a otros. Los exonerados de la guerra adquirirían: quienes tenían una casa nueva, quienes poseían un viñedo nuevo, los recién casados ​​y los miedosos (Deuteronomio 20:5-8). Puedes ver a un Dios amoroso interesado en las necesidades individuales. Analicemos cada excepción.

Quien no habia estrenado su casa. No solo no había completado la provisión física, también necesitaba la necesidad de construir un altar de adoración para su familia. Antes de salir a pelear por tu fe, Jesús te invita a regresar y levantar un altar de adoración a Dios con tu familia.

El dueño de un viñedo. No comía de la cosecha durante los tres primeros años (Levítico 19:23). En el cuarto año, debería llevar el fruto a Jerusalén en ofrenda de agradecimiento (vers. 24). Pero desde el quinto año el fruto era suyo (vers. 25) (ver 1CBA, p. 1037). Se debe ofrendar antes de pelear.

Los recién casados, a fin de que el hombre no muriese sin tener hijos, que perpetúen su nombre y sus intereses. Esta excepción duraba un año (Deuteronomio 24:5). ¡Cuánto respeta Dios el matrimonio! Un recién casado en la guerra tendrá su mente dividida, y haría de los afanes de la guerra un asunto desagradable. El servicio a Dios ha de ser perfectamente voluntario (Salmo 110:3).

Los miedosos, pues representaban el peligro de contagiar a los demás de un espíritu de cobardía. “Las victorias se ganan con disciplina, valor, dedicación al deber y un espíritu de abnegación” (1CBA, p. 1037).

Pídele a Dios que te quite todo miedo que constituya una barrera para pelear la batalla de la fe.

Radio Adventista

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