ÉL VENDRÁ
“En la esperanza de la vida eterna, la cual Dios, que no miente, prometió desde antes del principio de los siglos” (Tito 1:2).
Durante todo el año hablamos sobre nuestra esperanza, pero 2019 está terminando y todavía estamos aquí. Parece que el reloj de Dios está atrasado y que Jesús ya debería haber regresado para dar fin a tanto dolor y sufrimiento. Si ese aparente retraso te incomoda es porque la esperanza continúa viva.
La misma manera de contar el tiempo es interesante. Al final de cuentas, ya pasaron dos mil años desde que Jesús hizo la promesa; pero apenas 175 años desde que nuestra esperanza fue rescatada y comenzó el tiempo del fin. La gran cuestión es que, hasta 1844, había profecías con tiempo determinado, pero a partir de ese momento, de acuerdo con Elena de White, “nuestra posición ha sido de esperar y velar, sin que se proclame un tiempo [o fecha] que tenga lugar entre el fin de los períodos proféticos en 1844 y el momento de la venida de nuestro Señor” (Eventos de los últimos días, p. 36). Por lo tanto, no existe atraso en el reloj de Dios.
El propio Jesús dejó en claro que habría alguna demora. Contó la parábola de las diez minas con la intención de corregir la idea de que “el reino de Dios se manifestaría inmediatamente” (Luc. 19:11-27). En la parábola de los labradores malvados, Jesús relata que cierto hombre “se ausentó por mucho tiempo” (Luc. 20:9), mostrando que su regreso no sería inmediato. En la parábola de las diez vírgenes, el novio llega tarde, “a la medianoche” (Mat. 25:5, 6). En la parábola de los talentos, un hombre se ausenta del país, y “después de mucho tiempo” (Mat. 25:19) vuelve para ajustar las cuentas con sus siervos.
A pesar de todo esto, desde los días de los pioneros estamos esperando intensamente. Entonces, ¿por qué Jesús todavía no regresó? Para algunos, no vendrá hasta que la iglesia acepte y predique algún punto más específico del mensaje. Otros creen que el hipotético atraso tiene que ver con la necesidad de un reavivamiento o que la mayoría de la iglesia debe alcanzar la perfección de carácter. Sin embargo, hemos creído que vendrá cuando el evangelio del Reino sea predicado a todo el mundo (Mat. 24:14).
Más importante que discutir las posibles razones de la demora es mantener la actitud correcta. Entretanto que Jesús no viene, necesitamos intensificar la búsqueda por la comunión y aumentar el compromiso para continuar esperando por el tiempo de Dios. Permanece firme, sin distraerte con el retraso, y renueva la seguridad de que él vendrá en el momento correcto.


