Lunes 2 de Noviembre – James Madison – Devocion Matutina para Jovenes

No amen a este mundo ni las cosas que les ofrece, porque cuando aman al mundo no tienen el amor del Padre en ustedes. 1 Juan 2:15.

La mesa de la Casa Blanca estaba lista para la cena. La Sra. Madison esperaba a su esposo en el escritorio cerca de la ventana, mientras escribía una carta a su hermana. Oía el rugir de los cañones al otro lado del río Potomac y podía ver el estallido de los cohetes contra el cielo azul de agosto.

-¿Gusta que le sirva su cena, señora? -le preguntó uno de los sirvientes. -No, gracias. Esperaré al presidente Madison y a nuestros invitados. Llegarán en cualquier momento con la noticia de la victoria.

Lo despidió de la habitación y se dirigió a la ventana para ver si venía su esposo.

Lo que vio fue un ejército en retirada. La gente corría por las calles de Washington, en busca de una vía de escape. En ese momento, el Sr. Carroll, un amigo de la familia, irrumpió en el comedor de la Casa Blanca.

-Sra. Madison, debe huir de inmediato. Los británicos están por incendiar la ciudad. Ciertamente será capturada si la encuentran aquí. ¡Sígame! ¡No hay tiempo que perder!

La Sra. Madison entró en la oficina de su esposo, tomó un fajo de documentos importantes del gobierno, y luego corrió hacia el enorme retrato de Jorge Washington, obra de Gilberto Stuart. El cuadro estaba bien atornillado contra la pared, y ella no tenía un destornillador. Rompió el marco y extrajo el retrato. Luego tomó los documentos con el retrato y huyó por las calles de Georgetown.

Cuando regresaron después de cuatro días, los Madison encontraron la Casa Blanca en ruinas. ¿Cómo crees que se sintieron al buscar los tesoros familiares entre los escombros?

Adán, Eva, Jacob, Moisés y la familia de Lot, todos tuvieron que huir de sus hogares. Trata de imaginar lo que pudieron llevar consigo al hacerlo. ¿Hubo algo intangible que haya sido más importante que cualquier objeto material que pudieran haber llevado?

Si tuvieras que huir de tu casa y solo pudieras llevar una maleta chica, ¿qué pondrías en ella? ¿Cuán apegado estás a tus posesiones materiales?

Radio Adventista

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