Lunes 10 de Mayo – ¿No ha considerado un mi siervo…? – Matinal para Jóvenes 2021

“Y Jehová a Satanás: ¿No has considerado a mi siervo Job, que no hay otro como él en la tierra, varón perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal?” (Job 1: 8).

En la soledad del desierto de Madián, Moisés se abocó no solo a cuidar las ovejas de su suegro Jetro, sino a escribir los libros de Génesis y de Job (ver Signs of the Times, 19 de febrero de 1880). En el segundo, contó la increíble historia de este personaje sin parangón.

Cinco características se nos dicen de Job: (1) No había otro como él en la tierra, (2) varón perfecto, (3) recto, (4) temeroso de Dios, (5) apartado del mal.

¡Qué elevada queda la vara para nosotros!

Sin embargo, si un hombre tal existió y su historia es verídica, famosa en la tierra y en el cielo, tenemos la seguridad de que esa ayuda de lo alto está disponible para nosotros hoy, para ayudarnos a sobreponernos a las tentaciones ya las pruebas más feroces.

Al leer la historia de Job podríamos, como hicieron sus amigos, caer en el error de considerar sus calamidades como una consecuencia de algún pecado. Aparentemente, esta costumbre, reprendida más de una vez por Jesús, sigue presente en nuestro medio y, sin darnos cuenta, muchas veces nos dirigimos a Dios y clamamos a él como si realmente lo que nos ha sobrevenido fuera de un castigo.

Algo que hacía único a Job era su dedicación por su familia: las oraciones, los sacrificios y los altares erigidos por cada uno de ellos. Esta constancia y comunión con Dios lo hacía un intercesor. Lo hacía perfecto a los ojos divinos.

Las lecciones que podemos extraer de la historia de Job son innumerables. El diálogo que se entabla entre él y Dios no tiene comparación en el resto de los escritos bíblicos. No hay registro bíblico de ningún otro ser humano a quien Dios le hiciera tantas preguntas y dedicara tanto tiempo amoroso pero firme para vindicar su nombre y su poder.

Hay incalculables riquezas en este libro histórico tan lleno de poesía, dolor lacerante, sufrimiento indescriptible y fe inquebrantable.

Si Satanás se presentara para hablar con Dios y negociar algo sobre tu nombre, ¿qué diría Dios de ti?

Radio Adventista

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