Viernes 24 de junio – Los cinco lenguajes del amor – 1. Matinas mujeres

Viernes 24 de junio – Los cinco lenguajes del amor – 1. Matinas mujeres    

«La vida y la muerte dependen de la lengua» (Prov. 18:21).

“La angustia abate el corazón del hombre pero una palabra amable lo alegra”. Salomón

LA BODA es uno de los acontecimientos más felices en la vida de una mujer. Es una fecha para seguir celebrando a lo largo de los años; cada aniversario nos transporta de nuevo a aquel instante en que nos unimos a un hombre a quien amábamos profundamente. Hasta aquí todo parece perfecto pero, lamentablemente, la experiencia matrimonial está, en la mayoría de los casos, lejos de la perfección. Más del cincuenta por cierto de los matrimonios acaban en divorcio y, entre las personas que siguen unidas existen tensiones y desencuentros que, lejos de conducir a la felicidad, dejan el corazón en vilo y un nudo en el estómago. Probablemente tú, querida amiga, enfrentas cada día el reto de encontrar el mejor método para seguir regando la plantita del amor.

El doctor Gary Chapman* revela uno de los secretos que ayudan a mantener vivo el amor en el matrimonio: Aprender a hablar el lenguaje de nuestro cónyuge. Todos hablamos lenguajes de amor diferentes, que hemos aprendido desde la infancia. Puesto que cada persona proviene de un hogar y de una educación diferentes, es lógico que tu lenguaje del amor y el de tu esposo sean también diferentes. Por eso es vital que aprendas a hablar su lenguaje de amor principal.

Según Chapman, profesional de la consejería de parejas, existen cinco lenguajes principales de amor. El primero es utilizar palabras de afirmación. Expresa tu amor a tu marido mediante palabras que lo edifiquen. «La vida y la muerte dependen de la lengua», afirmó el sabio Salomón (Prov. 18:21); y no cabe duda, la muerte de un matrimonio puede ser originada por nuestra incapacidad de apoyar a nuestro esposo mediante palabras de reconocimiento. Palabras como: «Eres un gran padre»; «Te admiro por tu profesionalidad»; «Qué suerte haberme casado con un cristiano como tú»; «Me encanta cuando sonríes»…

Tu esposo, al igual que tú, tiene inseguridades, y tú puedes ser ese resorte que le ayude a hacer brotar todo su potencial. Tal vez el valor que le falta dependa de una palabra tuya, de un «te amo» que le ayude a vencer el miedo a la crítica, al fracaso o al ridículo. ¡No dejes pasar la oportunidad de marcar la diferencia en su vida!

Radio Adventista

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