¡Prepárate para encontrarte con tu Dios en el juicio! Amos 4:12.
Con cierto temor, Paul Revere se agachaba sobre el cuello de su caballo. ¿Podría alejarse del “chaqueta roja” que lo perseguía? Tomó un atajo por los pantanos salados y los pozos de barro, con dirección al camino. Galopó por la senda angosta hacia el puente de madera que conducía al pueblecito de Medford.
Reinaba la oscuridad. A la luz de la luna, aquel parecía un pueblo fantasma. Detuvo su caballo en los escalones de la primera casa. Inclinándose sobre su montura, golpeó a la puerta con el mango de su fusta. Entonces gritó:
-¡Vienen los británicos! ¡A las armas! ¡A las armas!
Golpeó nuevamente a la puerta, y se encendió una luz. Se dirigió a la siguiente casa y gritó:
-¡Vienen los británicos! ¡Los soldados están afuera! ¡A las armas! ¡A las armas!
Se habían encendido varias velas en la vecindad. Muchos abrieron sus ventanas.
-¡Es Paul Revere! -lo Identificó uno.
-¡Vienen los británicos! -gritó el jinete-, ¡A las armas! ¡A las armas! ¡No hay tiempo que perder!
Los hombres, con sus mosquetes, salían a toda prisa de diferentes lugares. Uno de ellos se dirigió a la iglesia y tocó la campana. Los niños se ocultaban detrás de sus madres en las ventanas, tratando de ver a los temidos y despreciables “chaquetas rojas”.
Paul Revere espoleó a su caballo, galopó a campo traviesa y se detuvo en las granjas con su mensaje de alarma:
-¡Vienen los británicos! ¡A las armas! ¡A las armas!
Gradas a Paul Revere, la milicia entera estuvo lista para enfrentar a los soldados británicos en Lexington y Concord la madrugada del 19 de abril de 1775.
Existe otra clase de milicianos que transitan por los caminos del mundo hoy. En sus Fords, Fiats, Toyotas y Saabs, van por los caminos de nuestro mundo actual dando la buena nueva del pronto regreso de Cristo.
-¡Jesús viene pronto! ¡Prepárense!
En canoas de troncos, sampanes, kayaks y lanchas, surcan las aguas del mundo declarando:
-¡Jesús viene pronto! ¡Prepárense!
Caminan, vuelan, se desplazan en bicicletas y trineos, alcanzando los lugares más remotos de nuestro planeta con el precioso mensaje: “¡Cristo viene pronto! ¡Prepárense para venir al encuentro de su Dios!”
¿Quisieras pertenecer a esa “milicia” ahora?




